Un fiel de mi parroquia me preguntaba: padre, ¿qué hace la Diócesis de Pereira por los pobres? Le respondí sin titubear: hace mucho. Mi memoria evocó lo que conocí de primera mano cuando, siendo niño y joven, acompañaba a mi hermana mayor a las capacitaciones que hacían las religiosas Carmelitas en una casa parroquial de mi natal Belén. Allí se ofrecían cursos de cocina, mecanografía, costura, alfabetización; toda una invitación a promover la dignidad de quienes acudían, sin distinción, especialmente los más pobres. Eso sucedía en los años 70, 80, 90; en Apía, las granjas campesinas; en Santuario, la casa de los pobres; en Anserma-Caldas, la escuela de formación de líderes campesinos, y muchos otros espacios que no caben aquí.
La Iglesia Católica de Pereira siempre ha estado presente. Recuerdo al Pbro. Leonel Alzate Gálvez, de recia voz y amor por los necesitados, encargado de la pastoral social de esos años. Fue hacia el año 2000, hace 25 años, cuando el obispo de entonces, Monseñor Fabio Suescún Mutis, fundó “Cáritas Diocesana”, en sintonía con la urgencia de la Iglesia Universal de atender a los pobres y necesitados de nuestro territorio. Desde entonces, la pastoral social, bajo la responsabilidad de los obispos —hoy monseñor Cardona— no ha dejado de servir y tender la mano a quienes, desde el amor de Cristo, tienen hambre, frío y sed. “Lo que hicieron con uno de estos mis necesitados, conmigo lo hicieron”.
Cáritas Diocesana cuenta hoy con programas como el Banco de alimentos, que recoge, selecciona y distribuye donaciones de grandes cadenas para quienes no tienen pan en la mesa; el año pasado rescataron y entregaron 671 mil toneladas. Además, a través de las pastorales sociales de parroquias se acompañan comedores para pobres y se entregan kits de alimentos, beneficiando el año pasado a 19.637 personas. Una de sus obras mayores es el hogar refugio “Santa Marta”, donde se acoge a personas que necesitan ser rescatadas de problemas como drogadicción, alcohol e indigencia.
A esto se suma un curso de Pastoral Social que forma agentes diocesanos encargados de ejecutar estos programas. Felicito a Cáritas Diocesana de Pereira, a sus directores de feliz memoria —el hoy obispo de Buenaventura, Monseñor Rubén Darío Jaramillo, al Padre José Manuel Ramírez, Pbro. Gustavo Valencia, diácono Gustavo Gómez—, a los obispos eméritos monseñor Tulio Duque y Rigoberto Corredor, y a su director actual, Pbro. Óscar Augusto Gutiérrez y todo su equipo.
Al escuchar lo que le dije a mi fiel que me interrogó, respondió: “no lo sabía, padre”, y yo le reiteré: “pues váyalo sabiendo”.

25 años ofreciendo caridad
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