Gonzalo H. Vallejo A.
Agosto nos trae cruentas y amargas evocaciones, tan oscuras como el alma humana. “El
motín de la ciudad de Goma” (02-08-1988), detonante de la Segunda Guerra del Congo
o Guerra del Coltán, conflicto que costó la vida a 3.8 millones de africanos, el más
mortífero después de la II Guerra Mundial (70 millones de muertos). La declaración de
Guerra de Alemania a Francia (03-08-2016), un móvil más que desata la Primera Guerra
Mundial y cuyo saldo fue de 10 millones de muertos. El infame bombardeo nuclear sobre
Hiroshima y Nagasaki (06 y 09-08-1945) que deja hasta el momento más de 300 mil
víctimas. El comienzo de la Batalla de Stalingrado (23-08-1942) entre Alemania y la
URSS, la más sangrienta de la historia de la humanidad (2 millones de muertos). “Nunca
hubo una buena guerra o una paz mala”, advertía el científico y político estadounidense
Benjamín Franklin.
10.000 arrestos y el apaleamiento de cientos de hindúes por tropas británicas, fue la
respuesta a la campaña de desobediencia civil liderada por Mahatma Gandhi (01-08-
1920). La batalla “El Convoy de la Víctoria” (05-08-1936), marcó el inicio de la Guerra
Civil Española, la terrorífica égida del franquismo y su cruel balance: 1 millón de
muertos. Los bombardeos de la OTAN (30-08-1995) marcaron el inicio de la guerra de la
antigua Yugoeslavia (Bosnia-herzegovina) con un total de 150 mil muertos. Después de
8 años de conflictos, finalizó la guerra entre Irán e Iraq (20-08-1988) con un saldo de 1
millón y medio de fallecidos. El 13 de agosto de 1961 se inicia la construcción del Muro
de Berlín, símbolo de la Guerra Fría. El número de víctimas allí (79 “bien contados”),
sigue siendo indeterminado… Las múltiples violencias son la muestra patética de la
estupidez humana.
El “Alzamiento de Pascua” (08-03-1916), fue la primera revolución socialista de Europa.
Esta revuelta marcó el inicio de la independencia de Irlanda del Reino Unido. Allí
murieron 500 mil separatistas y fueron fusilados sus 16 dirigentes. El Tratado de
Bucarets (10-08-1913) puso fin a la Segunda Guerra de los Balcanes que contabilizó
más de 10 mil muertos. Terminan la ocupación soviética (22-08-1991) de las repúblicas
Bálticas (Letonia, Estonia y Lituania) y los sufrimientos del pueblo georgiano a manos de
su victimaria, la Federación rusa, después del inicio de la Segunda Guerra de Osetia del
Sur (07-08-2008). El gobierno de Ucrania asegura que han muerto más de 150.000
soldados rusos y Rusia asegura que más de 50.000 soldados ucranianos han sido
“dados de baja” en una absurda contienda nacionalista que en 30 meses ha costado la
vida de 10,000 civiles ucranianos.
Indelebles en la memoria de la humanidad han quedado limpiezas étnicas y campos de
exterminio, desplazamientos y confinamientos, pogroms y gulags, genocidios y
etnocidios. Los altos costos bélicos son sufragados por ciudadanos indefensos que
nunca entenderán la definición decimonónica del militar prusiano Karl Von Clausewitz:
“La guerra es la prolongación de la política por otros medios”. La guerra no es más que
la expresión geo–política y militar de intereses económicos neocoloniales en detrimento
de naciones y comunidades pobres, vulnerables y dependientes. Un 28 de agosto de 1963, el líder estadounidense Martin Luther King pronunciaba su célebre discurso
pacifista (“Yo tengo un sueño”) que buscaba unir razas y religiones. Cinco años
después, su ensoñación tenía un cruel y luctuoso despertar… “La política engaña a los
pueblos, la guerra los destruye”.
gonzalohvallejo@gmail.com

