Jaime Cort?s D?az
Columnista
Pero esta vez para perder. Las situaciones de tipo c?clico que afectan unas veces la producci?n, otras las exportaciones; el vaiv?n de los precios, de los insumos y la manipulaci?n de los que juegan en Bolsa a entregas futuras, hacen impredecibles, en t?rminos de sostenibilidad, o al menos de largo plazo, los rumbos que denoten unas coordenadas econ?micas que eleven las condiciones de vida de los productores que, en la cadena, siempre son los más golpeados por los vaivenes en que se mueve la actividad cafetera.
Hace alg?n tiempo en esta columna se trat? la misma tem?tica y de la afectaci?n que en Risaralda tiene el mercado del grano en la primac?a de los ingresos y del bienestar de sus habitantes. En efecto, las exportaciones fuertes de esta tierra han sido caf? sin tostar que constituye el 50% de la totalidad que disminuy? el 15.8% pasando de US $493 millones a US $415 millones. El caf? en esa participaci?n global se ha reducido as?: en el 2016, 66%; 2017, 61%; 2018, 50%. Ahora se observa la reducci?n de cotizaciones notables en los mercados del caf?, mientras se aprecia el crecimiento de otros renglones sustitutivos, de acuerdo con la incentivaci?n de inversi?n extranjera, gracias a estrategias gubernamentales y privadas. Pero lo que preocupa es que frente a la ca?da de los precios del caf?, muchos caficultores han tumbado los arbustos destinando sus campos a otras actividades y en ocasiones conllevando a la ?potrerizaci?n del departamento?.
Sembrar vegetales como el aguacate Hass (hoy: 4% exportable), ha tra?do la vinculaci?n de inversionistas nacionales y extranjeros, adquiriendo fincas que antes eran cafeteras para destinarlas a otros sembrad?os. De esta suerte los precios de las tierras se han incrementado notablemente, por ejemplo en Gu?tica. Ello en una econom?a diversificada no es inviable ni malo. Lo que angustia es que el tradicional regl?n de la caficultura se encuentre, en repetici?n peri?dica, en mal estado, pues se est? produciendo a p?rdida. De ah? surge la inquietud manifestada por el l?der Luis Miguel Ram?rez, quien representa a Risaralda en el Comit? Directivo de la Federaci?n Nacional de Cafeteros, cuando dice que se requiere flexibilizar los par?metros de los pr?stamos al sector y más teniendo en cuenta que los cafeteros no tienen como pagar los cr?ditos actuales y es imposible hacerlo en una actividad que hoy no es rentable; que los precios además siguen deprimi?ndose cada d?a y que los materiales de uso y mantenimiento son pecuniariamente prohibitivos.
Entonces, se encuentran titilando las luces de las alarmas por los bajos precios de las transacciones, especialmente en la Bolsa de New York y se dice que el gobierno no descarta intervenir para mitigar la descolgada, esper?ndose que mañana lunes se celebre una ?cumbre cafetera con los ministros de Comercio y Agricultura para determinar las medidas de apoyo?. ?Es urgente!
A este potro de tormentos se le adiciona las alzas desbordadas de los fertilizantes, el cierre de producci?n de insumos venezolanos y a la inoperancia del Fondo de Estabilizaci?n de los Precios del Caf?. Los caficultores requieren que se normalice el precio de los qu?micos y que funcione a cabalidad el denominado IGEC (Indicativo Gubernamental para la Equidad Cafetera), ya que no se concibe que si el precio interno de la carga est? por debajo de setecientos mil pesos (cuando deber?a ser de ochocientos mil pesos), los insumos se encuentren por encima de ese precio en la cuantificaci?n de tal medici?n. La p?rdida se calcula en -12%.
No hay que olvidar que más de 3.5 millones de personas sustentan su vida de los recursos provenientes del caf? y, que para evitar estos episodios del juego c?clico, la soluci?n de fondo radica que en la cadena constituyente de valor, los consumidores finales destinen unos cuantos centavos de d?lar para los cultivadores del grano, lo cual es de justicia econ?mica, social y de estabilidad. Baste decir que una taza de bebida en New York, cuesta US $4 mientras que una libra del producto representa alrededor de US $1.
Se espera, sin precedente alguno en los ?ltimos tiempos, una gran cosecha en las intermedias y en la de fin de año. ?Pero a qu? costo?

