Cargas de profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

El comunismo es una ideología intrínsecamente perversa; todo lo destruye y corrompe”.
-Juan Pablo II.

Es reflexión popular: “Quien ama a su país, no incita a su destrucción”.

La democracia colombiana nos presenta dos opciones presidenciales:

Una, liderada por Gustavo Petro, quien demostró ser pésimo administrador público, cuando ejerció la alcaldía de Bogotá: Politizando su planeación, generando inseguridad jurídica.

En vivienda: de 31 proyectos, solo inició 3, estimulando tugurización.

De seis sedes nuevas prometidas en la universidad distrital, no construyó ninguna.

De 100 colegios nuevos:  inició 30, pero no entregó ninguno.

De 1.000 jardines infantiles, solo construyó 3 nuevos.

Autorizó: construir en humedales, favoreciendo a socios de parientes suyos.

El metro, se quedó en veremos.

La política sobre basuras fue un fracaso, causando pérdida monumental de $43.000.millones, importando 278 camiones chatarra, inservibles.

Se dice que tiene 591 investigaciones fiscales.

Petro, si pierde, ofrece violencia. Si triunfa, habría: Prohibición de extracción petrolera y minera, paralizando el país. Estímulo al terrorismo, protegiendo al ELN, las FARC, ofreciendo impunidad a paramilitares, a quienes llamó públicamente a colaborar en su campaña. Incentivo al cultivo y consumo de estupefacientes. Malformación de la juventud, apoyando la politiquería de Fecode.

Proliferación de auxilios, sin contraprestación, estimulando la pereza popular. Parálisis de Policía y ejército, creando un cuerpo armado de represión, contra opositores. Inseguridad jurídica a discreción de funcionarios de bajo nivel. Cero inversión; éxodo de capitales, ruina de empresarios, pánico económico, devaluación galopante, quiebra de la salud, salarios de hambre; perdón social a criminales.

Se acabaría la libertad y todos los valores del individuo quedarían al arbitrio del tirano gobernante, cuya campaña se limita a “quemar” al contrincante, mediante la guerra sucia, que están ejecutando sus partidarios.

Con Rodolfo Hernández, como hombre de carácter, se anuncia cambio para construir, no para destruir.

Rodolfo lidera movimiento independiente, sin compromisos ni pactos politiqueros, ni extorsión al votante.

Acabará la burocracia y gastos suntuarios, desde el palacio presidencial, suprimiendo: asesores, vehículos, escoltas, choferes, consulados y embajadas inútiles.

Promete: derrotar a los corruptos, liberando muchos billones de presupuesto que dedicará a la educación y rescate de familias pobres, generando trabajo para saneamiento del orden público, respetando Constitución, leyes e instituciones, como ejército y Policía, que tendrán todo su apoyo.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -