Charlatanes

Por Julián Cárdenas Correa

Recién se acaba de publicar un libro de Moisés Naim y Quico Toro que se llama Charlatanes (2026) y que habla de “Cómo estafadores, farsantes y embaucadores manipulan a los medios, a los mercados y a las masas”. 

El libro es, evidentemente, muy actual, pero principalmente es un llamado de atención a esta sociedad nuestra, o mejor aún, una alerta dramática, a que no caigamos en las redes de tanto charlatán que nos rodea. 

El libro, si somos honestos con nosotros mismos, posiblemente nos haga sonrojar en la intimidad de la lectura, por cuanto al leer los casos expuestos de famosos charlatanes, infiramos que, o hemos caído en las redes de alguno de los que el libro señala públicamente, o en otros casos que nos vienen a la mente con la descripción que hacen los autores de lo que es un charlatán.

Para describir a estos charlatanes los autores hacen uso, primero, de la definición de “trastorno de la personalidad antisocial” que tiene el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” de Estados Unidos. Esa definición es: 

“Un patrón dominante de desprecio y violación de los derechos de los demás que se manifiesta desde los quince años, tal como revelan tres (o más) de los siguientes aspectos: 1. Incapacidad para cumplir las normales sociales con respecto a los comportamientos legales, que se manifiesta en la comisión repetida de actos que son motivo de detención. 2. Voluntad de engañar, que se manifiesta en mentiras repetidas, uso de alias o estafas para obtener beneficios personales o por placer. 3. Carácter impulsivo o incapacidad para planificar con antelación. 4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiestan en peleas físicas o agresiones constantes. 5. Desprecio temerario por la seguridad propia o ajena. 6. Irresponsabilidad permanente, que se manifiesta en la incapacidad reiterada para mantener un comportamiento laboral estable o cumplir las obligaciones financieras y, 7. Falta de remordimientos, que se manifiesta en indiferencia o racionalización ante el hecho de haber herido, maltratado o robado a otra persona”.

Dado que mis sesgos, acusarán algunos, me harán ver que muchos de estos 7 componentes calzan a la perfección de ciertos líderes políticos, no menciono quién, opino yo, efectivamente queda muy bien descrito en esta patología. 

Pero para que encaje en la definición de los charlatanes, a este trastorno de la personalidad antisocial, los autores agregan dos componentes: Maquiavelismo y narcisismo.

Creo que ya no será mi sesgo mental, cuando se agregan maquiavelismo y, principalmente, narcisismo; termina siendo bastante evidente quién en Colombia, calza a la perfección en la definición de charlatán, según Naím y Toro.

Esquemas ponzi (las mal llamadas pirámides), fraudes con criptomonedas, multivitamínicos, esquemas religiosos que explotan a sectarios, son, entre otros, ejemplos de los esquemas más usados para explotar a incautos y a otros no tan incautos. 

Pero, tras leer la definición y un par de casos, la invitación es y será a que nos cuidemos de los principales charlatanes que pueden ejercer mucho poder e influencia en nuestras vidas: Cuando el charlatán es un político hábil.

Para el proceso que se avecina no podemos creer en trenes desde Buenaventura a Bucaramanga. Este ejemplo gráfico nos permite desenmarañar lo que el libro dice que es lo que se aprovechan los charlatanes: Nos prometen cumplir nuestros sueños.

No es fácil, pero entonces, con quien nos prometa cumplir los sueños que tenemos, debemos tener cuidado. No vayamos a caer en manos de embaucadores.

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