Gilberto Trujillo
Según información en la Red -precisamente- existen en el fondo del mar unos catorce cables de comunicaciones; el TAT-8, el octavo sistema instalado y primero en fibra óptica -al que se le adjudica el nacimiento de la Internet- entró en funcionamiento en 1988 y se creía que sería el último cable necesario, pero a los dieciocho meses estaba lleno. Pues bien, se calcula que la empresa Subsea Environmental Services, ha recuperado más de 60.000 Km de estos cables para reciclaje aunque quedan 1.400.000 en el fondo. En estos momentos, dicha compañía está en la labor de extraer el TAT-8 sin saberse la fecha de culminación del proyecto, pero en un año ha captado unos mil kilómetros de los 6.000 que mide lo que hace prever que terminarán dentro de cinco o seis años más. Con el desarrollo del mercado electrónico, las comercializadoras iniciaron sus campañas publicitarias ofreciendo todo tipo de artículos: desde bienes raíces hasta elementos de cocina, ropa, viajes, etc., diciendo: “Todo a su alcance con un solo clic” Ahora bien, no soy amigo de las series, prefiero películas, así duren dos o más horas, aunque hay una excepción: “El Padrino” que la he visto por ahí cinco veces y no me canso. Un desdichado día encontré en Netflix la serie “Valle Salvaje” y, sin saber por qué, le di clic. En los primeros cinco episodios me cautivó: intrigas, bebedizos mortales, personajes de caracteres opuestos entre la nobleza y lo más ruin del ser humano; en fin, lo suficiente para atraer mi atención, pero de ahí en adelante todo fue un completo caos; diálogos interminables dándole vueltas a los mismos asuntos, nada pasaba, pero yo seguía esperando el momento en que la madeja comenzara a deshacerse y luego se convirtió en un reto a mi constancia. Al momento de escribir este espacio, voy en la temporada cuarta y en el capítulo … 325 ¡No hay derecho! Ojo pues cuando vayan a dar un clic.

