Por: Cristian Londoño Orrego
“La ignorancia te ha salvado,
Si no te han matado es por no saber demasiado”
AZ
Una historia marcada por la violencia, rencores que han trascendido
generaciones, a pesar de los largos debates, las extensas polémicas,
parece que es un ciclo sin fin, donde gran parte de la población ha sido
víctima directa o indirecta de estas extensas confrontaciones. Muchas
personalidades, de todos los rincones de este paraíso, han buscado un
cambio en la objetividad y el juicio de las personas para superar un pasado
radical y diversificar los diálogos que se dan en este país.
Tal vez la perseverancia sea la palabra que mejor describe a aquellos que
aun hoy a pesar de los riesgos, siguen luchando por un cambio en nuestra
sociedad corrupta, doble moralista, oportunista; cínica y quejambrosa.
Pero para aquellos victimas de un modelo de silencio, tiranía y opresión
solo podemos llamarlos mártires.
Pero para quien hoy 24 años después aun se tienen muchas dudas sobre
su homicidio no es justo llamarlo mártir, pues Jaime Garzón seguramente
no hubiese querido ser recordado de esta manera, por eso aquellos que lo
entendieron de esta manera se atreven a describirlo más bien como
“visionario e irreverente”, donde su silencio fue la explicitación de la alianza
que sostenía algunos sectores del estado con criminales, quizá una de las
muertes que mas conmocionaron al país, siendo atrevido al compararla
con la de Gaitán, pero mas que rabia genero fue una depresión profunda
pues en ese momento murió la sonrisa de Colombia.
Por otro lado, no resulta menos curioso como se lamenta tanto la muerte
de una leyenda, pero al mismo tiempo se es una sociedad tan susceptible
a las criticas no solo frente a este hecho sino ante porqué del proceder de
los poderosos cuando sus intereses fueron puestos ligeramente en riesgo
por aquellos que apetecían comer en la misma mesa para cambiar la
discusión y los discursos que se tejían y se tejen aun hoy.
Colombia para los mismos colombianos es un lugar misterioso, donde el
conocimiento no significa poder, pues esto puede significar colgarse la
soga al cuello, si la verdad que desvela resulta incomoda o fastidiosa.

