Víctor Zuluaga Gómez
La historia está llena de ejemplos en los cuales los totalitarismos logran convencer a un gran sector de una población, de la necesidad de enfrentar y desaparecer a otros grupos que plantean unos puntos de vista diferentes. Al hacerlo, promueven el nacionalismo y el odio a quienes no piensan como ellos.
Hitler logró convencer a la inmensa mayoría de alemanes, que las dificultades que tenía el país, eran el resultado de la presencia de los judíos, quienes habían acumulado grandes capitales y estaban degenerando la raza aria, la única pura.
En su momento, Lenin y Stalin haría algo similar, declarando la guerra a la burguesía y a todos aquellos líderes que tenían unas concepciones diferentes.
Para decir que el fenómeno se presenta en países con orientación socialista o capitalista. Recordemos el caso de Cuba y de Venezuela en donde se imponen unos principios socialistas, y en donde no tiene cabida el capitalismo.
Lo que estamos viviendo en la actualidad con el presidente Trump no es nada diferente, pues lo que ha estado haciendo es despertar el nacionalismo y plantear que los inmigrantes procedentes de África, de América del sur y del Oriente, están degenerando la raza y echa mano de un nacionalismo absurdo, tanto, que olvida que su madre era una inmigrante procedente de Alemania.
Si nosotros observamos el panorama que estamos viviendo en Colombia, desde luego que también tenemos un presidente que le sigue los pasos al presidente Trump cuando descalifica a la población afrocolombiana y se empeña en señalar, en el caso de la salud, que aquellas Entidades Prestadoras de Salud, solo buscan el beneficio propio, a costa de los usuarios a dichas entidades privadas. Y he aquí la contradicción que hemos estado presenciando cuando el gobierno interviene a una de las EPS más grandes como es La Nueva EPS, que tiene más de once millones de afiliados y en este momento tiene una deuda superior a los 21 billones de pesos.
El problema está entonces, no en el hecho de que sean entidades privadas o públicas, sino del control necesario para que presten un servicio eficiente. La corrupción penetra en el sector público y en el privado y eso quedó muy claro cuando en este gobierno se compraron los famosos carrotanques para llevar agua en la Guajira y se produjeron unos actos de corrupción por parte de los empleados oficiales.

