Por: Rodrigo Tabares Ruiz
La reciente adaptación cinematográfica de Cumbres borrascosas, dirigida por la británica Emerald Fennell y protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, ha generado un intenso debate entre los fanáticos de la novela original de Emily Brontë, escrita en 1847. La cinta retoma el drama clásico ambientado en los páramos ingleses y presenta una reinterpretación moderna de la relación entre Heathcliff y Catherine, personajes marcados por un amor complejo, conflictos sociales y diferencias familiares.
La película es criticada por su enfoque en la sexualidad de Cathy, lo que ha sido visto como una simplificación de la compleja relación entre los protagonistas. La novela original explora la opresión y la lucha de clases, mientras que la película se enfoca en el romance tóxico.
A lo largo de los años, el libro ha sido adaptado en múltiples ocasiones para cine y televisión, como en Colombia en 1984. En términos generales, las adaptaciones suelen simplificar la narrativa original, ya que la novela utiliza narradores múltiples y saltos temporales que resultan complejos para trasladar a la pantalla.
Una de las principales diferencias entre la novela y la película es la omisión de la segunda parte del libro, que se centra en la venganza de Heathcliff y la historia de los hijos de los protagonistas. Además, el personaje de Hindley, hermano de Cathy y antagonista central en el libro, ha sido eliminado en la película. Su papel fue fusionado con el de Mr. Earnshaw, quien se convierte en un padre violento y alcohólico.
De otro lado, en la novela, Isabella es hermana de Edgar Linton y se enamora perdidamente de Heathcliff, quien la utiliza a su favor y en la cinta aparece como protegida de Edgar, no como su hermana. Así mismo, Heathcliff en la novela tiene el aspecto “de un gitano de piel oscura”, mientras que Elordi, de ascendencia australiana y vasca, no encaja del todo con el perfil.
Es necesario señalar que relación entre la literatura y el séptimo arte no es nueva, y ha dado lugar a un gran número de adaptaciones, algunas de las cuales han dejado huella en la historia cinematográfica. Varias de ellas lograron convertirse en verdaderos fenómenos de taquilla y otras han generado fuertes debates entre los defensores de la obra original. Si bien, los libros han sido una permanente fuente de inspiración para el cine, hay que tener claridad en que son dos formatos diferentes, aunque se pueden complementar y convertirse en aliados cuando hay propuestas que estimulan el acercamiento a la obra original.

