Maritza Salazar Velásquez
Columnista
Ardua es la tarea de desaprender todo lo que nos enseñaron desde niños, renunciar a la retórica que nos entregaron como himno, dejar de lado los estigmas, los preceptos y los juicios. Desaprender quizá sea todo lo que realmente debamos hacer, y así un nuevo viaje poder emprender, con la mochila más liviana, con menos que perder. Dejar de representar un papel, ya no fingir ser los actores y al guion ajustarnos, cada letra seguir al pie; poder equivocarnos, volver a empezar, rompernos, remendarnos o volvernos a inventar.
Desaprender cada convicción que nos hicieron defender, aun cuando no era nuestra, incluso cuando no teníamos conciencia para poderla entender. Desaprender para elegir diferente, para ser personas conscientes y trascender. No se trata de olvidar las enseñanzas que nuestra alma reclamó antes de encarnar, sino los condicionamientos que han limitado la verdadera naturaleza de nuestro ser, que aun por amor de quienes nos vieron crecer, terminaron siendo barreras que nuestra evolución logran detener.

