Desde Marx y Luxemburgo hasta Petro

Por Julián Cárdenas Correa

Todos sabemos que es cierto que, a Gustavo Petro, como a la mayoría de los integrantes de la izquierda, les gusta más eso que se denomina socialismo de caviar, que la vida de obrero. No es mentira que a Petro y a su familia les ha gustado vivir en casas de varios miles de millones de pesos, viajar por el Mediterráneo, estudiar en colegios y universidades europeas y, lo más obvio, codearse con dictadores, eso sí, de izquierda, porque presidentes reconocidos y elegidos democráticamente, no son de sus simpatías.

¿Cómo se llama esto? Falta de coherencia.

Falta de coherencia evidente también fue la de Marx y la de Rosa Luxemburgo, líderes inspiradores para el socialismo y el progresismo, que nunca pisaron como obreros una fábrica, no vivieron la vida del proletariado y, contrario a ello, vivieron y redactaron sus panfletos desde la comodidad de sus vidas burguesas.

Otra rampante incoherencia es la de Maduro y sus Rolex. O la escandalosa decisión de Irene Montero y Pablo Iglesias, dos aberrantes socialistas españoles (y son aberrantes porque defienden que los niños, sí, los niños, decidan si pueden y quieren tener sexo con quien quieran y pueden definir su género. Y esto no es un bulo), que con un discurso incendiario, no se sonrojan cuando deciden vivir en chalets de ricos y matricular a sus hijos en colegios privados bastante costosos.

Pero el mal cálculo de Petro, Maduro, Iglesias y Montero y todos los que les acompañan en esa incoherencia, es que contrario a Marx y Luxemburgo, que para su época, dada la falta de inmediatez en la información y el aislamiento de los verdaderos obreros; bastaba con unos cuantos discursos y posar de coherentes. Difícilmente quedaban en evidencia por su vida burguesa, dado el público al que hablaban.

Pero en la actualidad el colombiano, el venezolano y los españoles, y todos los demás socialistas y progresistas, han ignorado que las redes sociales les dejan en evidencia de manera inmediata y flagrante. Sus vidas de lujos son vistas por los millones de jóvenes que pretenden engañar y usar para sus propósitos egoístas.

¿La consecuencia? La mayoría de jóvenes en Colombia se decantaron por partidos diferentes a los socialistas y progresistas en las pasadas elecciones de la juventud que se dieron en Colombia. Otra, que me alegró por venir de un diario tan abiertamente socialista y progresista, El País, de España, que el pasado domingo tenía como titular esto: “Los jóvenes son más de derechas que nunca… algunos han decidido ser rebeldes, pero esta vez, rebeldes de derecha, incluso de extrema derecha”.

 

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