“Ten cuida’o con el Camaleón, Que detrás de la sonrisa, lo que esconde es su rencor, Ten cuida’o con el Camaleón. Aprende a reconocerlo, aunque cambie de color”. Rubén B.
Es virtud humana, más que una habilidad inherente, mantener sus dudas sin ser victima de sus propios prejuicios; cuando ante sí, otro de sus congéneres espera que su “credibilidad” le baste para disipar la niebla que inunda su mente, frente a su proceder. Ganándose su confianza para salud y fortalecimiento de los lazos entre ambos.
Pero los principios éticos, los paradigmas y el ego; características que (de)forman la personalidad de cada individuo, pueden ser en muchos casos los culpables de hacerlos victimas de depositar sus votos de confianza en personas que son altamente versátiles en encontrar “oportunidades” para desarrollar su ya versado discurso demagógico.
De la misma manera, no solo es injusto el proceder al mismo tiempo que inmoral y éticamente erróneo el aprovechar las situaciones mediáticas buscando siempre priorizar las ambiciones personales, manipulando a su antojo e ignorando los deseos y sentimientos de los demás, rayando con la indecencia, cegado por un egoísmo y egocentrismo dignos de cualquier narcisista, con imposiciones tiránicas dominando a través del miedo que irradia su obsesión de reconocimiento inmediato.
Ahora bien, imagínese por un momento en una situación crítica, aferrado a la vida con el ímpetu de cualquier guerrero que se enfrenta a la implacable muerte; tristemente no pudo hacerse con la victoria; en medio del servicio, su esposa es invadida por alguien que quiere aprovechar que enviudó, abusa y saca ventaja de su inestabilidad y su dolor para quedarse no solo con ella sino con todo lo que usted haya construido. Por más insignificante que parezca este ejemplo, es la manera más sencilla de señalar a un oportunista.
Podría decirse que lastimosamente es algo que se ve en todas las esferas de la sociedad; pero más allá de lo lamentable que parezca recurrir a esas maneras resulta inevitable ser un recurso utilizado mayoritariamente por aquellas personas que ansían el poder.
En tertulias y discusiones casuales pueden salir a flote el cuestionamiento de que el poder es razón suficiente para exonerar a aquellos que lo obtienen con toda clase de estratagemas en su camino por ascender en esta pirámide jerárquica en que esta construida la sociedad, o la pregunta debería ser ¿Es la obtención del poder un objetivo que justifica a los contendientes usar cualquier instrumento a su alcance sin importar los posibles abusos y manipulaciones sobre la verdad?

