Día del Periodista

Por Andrés García

Por tradición, se conmemoró en Colombia este lunes 9 de febrero el Día del Periodista, una fecha con la cual se busca exaltar la labor de los comunicadores sociales, quienes con su trabajo profesional aportan en la construcción de una opinión pública robustecida, objetiva, imparcial, bien informada y conocedora del entorno; por consiguiente, tomadora de decisiones para el beneficio del país.

La Ley 918 de 2004 estableció el 4 de agosto como el Día del Periodista y Comunicador Social en Colombia, fecha que conmemora la traducción e impresión clandestina – por primera vez en Hispanoamérica – de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, por parte de Antonio Nariño, periodista, militar y político, quien participó en la independencia de la Nueva Granada. Ambas fechas se constituyen en espacios muy importantes para exaltar la labor profesional y reflexionar acerca del oficio, como lo haré a continuación.

Desde mi experiencia como Comunicador Social y Periodista, considero que una democracia es tan sólida como la Libertad de Expresión que en ella exista. A mayor libertad de expresión, más fortalecida resulta la democracia. Ahora bien, no todo aquel que publica un contenido, ya sea en medios convencionales, alternativos – incluidas las redes sociales o YouTube – es un periodista. Hay por supuesto grandes profesionales de la comunicación que emplean estas diversas plataformas y cumplen una labor extraordinaria. No obstante, hay también quienes abren una cuenta o un canal y se sienten con el derecho de entrar a opinar, bajo el pretexto de defender la verdad, desorientando por completo a la opinión, induciéndola al error, cuando no alentando sus intereses personales, bajo la bandera de ejercer “una labor periodística”. Hay que aprender a diferenciar.

Hoy celebro la labor de esos hombres y mujeres que hacen grande el periodismo, porque hacen grande al país. Invito desde esta tribuna para que las personas desarrollen ese olfato natural que les permite identificar quién está detrás de la información comunicada. No todo lo que se publica en las redes sociales, es cierto. No todo lo que aparenta ser una noticia, en realidad lo es. No todos los que dicen ser periodistas, lo son. De allí la importancia de velar porque este bello oficio, adquiera ese brillo que su espíritu demanda. No en vano es denominado el cuarto poder.

Me inclino ante aquellos y aquellas que expresan respeto por la condición humana, por la búsqueda de la verdad, la consecución de elementos probatorios de sus tesis periodísticas, la consulta de fuentes con credibilidad y la ponderación del contenido informativo, donde se exponen distintos puntos de vista y es el receptor final quien construye su propia conclusión. La gente merece ser tratada con respeto. Alguien que difame, calumnie, indisponga, mienta, no merece ser llamado periodista. ¡Felicitaciones a los colegas que honran la profesión! Secretario de Cultura de Risaralda.

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