Carlos Andrés Hernández
Columnista
En la primera parte habíamos señalado como las nacientes ciudades de Latinoamérica en el siglo XX buscaban la tan anhelada modernización a través del desarrollo del pensamiento moderno, la modernidad sería el vehículo para llegar a la modernización. Ese modelo de concepción de ciudad iba muy de la mano del espíritu del arte y la cultura, la literatura, la poesía, la pintura y la escultura entre otros. Gran inspirador en el modelo simétrico, bello y ordenado de ciudad a pesar de las limitaciones en materia de infraestructura y equipamientos que requerían las nacientes ciudades colombianas. Sin embargo a partir de la década de los años 60s, dicho orden y simetría en la concepción de las urbes comenzaría a perderse debido al modelo de desarrollismo que se daría en la segunda mitad del siglo XX. Pero para tener mayor claridad es importante comprender la evolución de la urbe a partir de varios momentos. Las ciudades latinoamericanas entre las cuales se encontraban las nacientes ciudades en Colombia y nuestra amada Pereira, tuvieron gran influencia basado de tres momentos históricos en su desarrollo que fueron trascendentales en los procesos de transformación y modernidad de ciudad, el liberal- conservador de finales del siglo XIX, el vanguardismo hasta los años 30 y el desarrollismo a partir de la década de los 50s. Dentro del periodo del vanguardismo, la Pereira de inicios del siglo XX trataba de ponerse a tono con las ciudades nacientes colombianas, donde el saneamiento básico, acueducto y energía, infraestructura de vías, equipamientos básicos salud, educación, espacios de sociabilidad y ornato de parques, serían la consigna de la sociedad pereirana, donde diferentes actores, desde empresarios, comerciantes, hacendados y organizaciones cívicas serían los grandes protagonistas en su gestión; Lo anterior iría de la mano del arte y la cultura, donde escritores, poetas, pintores y músicos entre otros serian actores importantes de gran inspiración del espíritu cívico y el nuevo diseño de ciudad. Sin embargo a partir de la década de los 60s el desarrollismo haría crecer las ciudades con un gran auge en materia de la industria de la construcción y la arquitectura, donde uno de los grandes pioneros en innovación arquitectónica seria la firma Casa Obregón y Valenzuela que implementaría el concepto de modernidad arquitectónica en las principales ciudades colombianas, siendo la firma que diseñó y construyó el Club Rialto en la ciudad de Pereira. De ahí en adelante comenzaría el desarrollismo acelerado hacia la periferia, con proyectos como el parque industrial al noroccidente, la expansión de los 2500 lotes suroccidente, el Poblado y Samaria hacia el Suroriente centro. Muchos de estos proyectos a pesar de tener trazados simétricos, estaban influenciados por otros que tenía historia de asentamientos subnormales que presentaban problemas de titulación, servicios públicos, equipamientos y vías de conexión entre otros. El desarrollismo no tuvo en cuenta diferentes obras de infraestructura que se quedaron cortas con la nueva construcción periférica de ciudad, donde los servicios básicos de los ciudadanos seguirían siendo prestados en el centro, lo cual traería enormes problemas de conectividad, movilidad e infraestructura vial necesaria para surtir la demanda y servicios de estos sectores. Otro aspecto que ha influido es que a pesar que la ciudad cuenta con el instrumento de ordenamiento del territorio el Pot, este se le ha salido de las manos a las autoridades para hacer cumplir el orden con respecto a los usos y aprovechamiento del suelo, es evidente la falta de control y autoridad en la ciudad.

