Ernesto Zuluaga
Columnista
Todos hacemos cábalas sobre lo que sucederá en cada nuevo año e incluso nos atrevemos a vaticinar algunos acontecimientos. No me fue mal en el 2019 pues acerté al pronosticar que el Deportivo Pereira ascendería a la primera categoría del fútbol colombiano y que Duque se iría de bruces en las encuestas de popularidad. Pues bien, al igual que cada doce meses aquí les regalo mis predicciones para el 2020.
No pareciera que fuera a ser un año especial pues nada bueno se asoma en el porvenir. Hace un año estábamos llenos de expectativas frente a lo que acontecería con el nuevo gobierno nacional pero con los lánguidos resultados obtenidos hasta ahora no podemos ser optimistas para el que empieza. Ninguna reforma importante saldrá adelante. La política y la pensional ni llegarán al Congreso y la de Justicia fracasará de nuevo. La situación financiera del país se mantendrá en tablas; ni buena, ni mala. El dólar será nuestro “talón de Aquiles” y tendremos graves convulsiones por el caos en los precios del petróleo a raíz del agravamiento en las relaciones entre oriente y occidente. Nos acercaremos mucho más a una tercera guerra mundial que no estallará oficialmente pero que tendrá momentos críticos y de terror. El señor Trump será el principal protagonista de esa novela y pondrá al planeta en ascuas con su triunfo en las elecciones presidenciales de noviembre. Se exacerbarán las ideas de “derecha” y el centro y la izquierda perderán espacios universales. Los ricos serán todavía más ricos y los pobres comerán menos. El perfecto panorama para una nueva gran conflagración.
El gobierno de Maduro logrará concluir el nuevo año a pesar del agravamiento de su situación interna y del cerco económico cada vez mayor que le pondrán los Estados Unidos de América; las condiciones en los países suramericanos no tendrán mayor variación: Argentina y Chile seguirán dando tumbos y a Bolsonaro no le mejorará su imagen frente a los brasileños. El escándalo de Odebretch seguirá dando sombra a la política del Perú aunque en Colombia permanecerá marginado gracias a que son tantos los implicados que todos se ayudarán entre sí para que no pase a mayores.
En el ámbito local -Pereira y Risaralda- también el tedio será el gran protagonista. A Maya le serán muy útiles las inauguraciones del nuevo Aeropuerto Matecaña y del Megacable para mejorar la percepción que les quedó a los pereiranos en la campaña electoral del año pasado, en el que fue el blanco de todos los ataques. Muchas expectativas nacerán con la aprobación de los planes de desarrollo de Risaralda, Pereira y Dosquebradas pero ninguna obra importante se iniciará en este nuevo año. La inseguridad seguirá siendo el cáncer de la tranquilidad ciudadana y seguiremos padeciendo las mismas tragedias en materia de salud.
Hasta fácil es imaginarse lo que va a acontecer. No se requiere ser Nostradamus ni algún prestidigitador de pacotilla. Es cuestión de sentido común.
Y a que no imaginan lo que le sucederá al Deportivo Pereira. No clasificará a las finales de ninguno de los dos semestres y se verá involucrado de nuevo en el tema del descenso. El desenlace final no me atrevo a expresarlo. Se me arruga el corazón.

