El AÑO QUE TERMINA

Este año que termina, muchas cosas me enseñó, sobre todo a ver en mí, la
valía y el amor. Aprendí a crecer con paciencia y determinación, permanecí en
el camino por mucho que me costó.

A este año que termina, las gracias le debo yo, me retó a probarme y me
condujo a la transformación; me dio motivos para rendirme y oportunidades
para ser mejor, pero fui yo quien al final de cuentas tomó la decisión. Decidí no
rendirme, por ello hablo con orgullo y determinación, me responsabilizo de todo
lo que he hecho y he permitido en cada situación. No te culpo año viejo, si en
uno de los días la tristeza me visitó, me permito ser humana y eso incluye el
dolor. Te despido con gratitud por todo lo vivido, lo que fue y lo que no, por la
puerta que se abre y la que se cerró.

El año que termina, en cada día me moldeó, puso a prueba mi carácter, mis
creencias y todo lo que profeso yo. En cada amanecer cuando salió el sol, me
dio la oportunidad de creer en lo que hay en mi corazón, en la fuerza que me
asiste y que vive en mi interior, en la magia de este ser que, más que humano o
mujer, es creador.

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