“El Dios Inabarcable y Cercano”

El pasaje de Éxodo 3,14-15, ha sido para muchas tradiciones religiosas un pilar fundamental en la comprensión del ser de Dios. Moisés, en medio del desierto, recibe una misión y pregunta el nombre de quien lo envía. No es una curiosidad banal: en la cultura semita, conocer el nombre de alguien implicaba tener cierta cercanía, incluso una forma de acceso al otro. Moisés quiere saber con qué autoridad hablará al pueblo esclavizado, quién respalda la liberación. Y Dios responde con una fórmula que desarma cualquier intento de clasificación: “Ehyeh asher ehyeh” comúnmente traducido como “Yo soy el que soy” o “Seré el que seré”.

Aquí no hay un nombre en el sentido convencional. Hay una revelación de la esencia divina como ser dinámico, libre, inabarcable, fiel a su propia identidad y promesa. El Dios que se revela no se deja atrapar, en una palabra, sino que se da a conocer en su acción, en su fidelidad, en su caminar con el pueblo.

Si el conocer el nombre fuera la clave exclusiva para adorar al verdadero Dios, ¿cómo explicar entonces la profunda relación que Abraham, Isaac y Jacob tuvieron con Él? ¿Cómo explicar su fe, su obediencia, su confianza radical? No conocieron el “nombre”, pero conocieron el rostro de Dios en sus vidas, en sus pruebas, en sus promesas cumplidas.

Esto nos lleva a una afirmación poderosa: no es el nombre lo que crea la relación con Dios, sino el encuentro. Y esto es lo que nos invita a comprender que, más allá de cómo lo pronunciemos, Jehová, Yahvé, Señor, Dios, lo que verdaderamente nos introduce en el misterio divino es la experiencia de su amor, su fidelidad y su acción en nuestras vidas.

El Tetragrámaton YHWH es una invitación a la reverencia, al silencio, a la humildad ante lo que nos desborda. La tradición judía, al no pronunciarlo, comprendió con sabiduría que a Dios no se le encierra, en una palabra, no se le domestica con fórmulas. El que Es y Será permanece siempre libre, siempre otro, siempre más grande que nuestras ideas, teorías o doctrinas.

La multiplicidad de interpretaciones de “YHWH”: yo soy el que soy, el que era, el que será, el que está presente, el que actúa, revela precisamente la riqueza de un Dios que no se define, sino que se revela; un Nombre que no se pronuncia, pero se vive.

Padre Pacho

 

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -