Alfonso Guti?rrez Mill?n
Columnista
En la segunda mitad del siglo XIX comenz? en Jap?n la era Meiji: una revoluci?n que en menos de cincuenta años transformar?a una naci?n que llevaba varios siglos de aislamiento cultural en la mayor potencia industrial, comercial y militar del continente asi?tico. Pero esto no fue espont?neo, ni gratuito: a la sombra de un emperador progresista, sucesivos partidos pol?ticos planificaron y dirigieron la modernizaci?n acelerada de todas las clases sociales, creando en ellas una vocaci?n progresista e industrializante que, a?n careciendo de productos b?sicos como petr?leo, hierro,etc. compite con gran ?xito desde hace más de 100 años en los mercados mundiales.
Y algo semejante sucedi? en Corea y Taiw?n: asolados por las guerras y el colonialismo, partiendo casi de la nada crearon unas sociedades industrializadas que, careciendo igualmente de productos b?sicos como petr?leo, carb?n o hierro etc. también compiten exitosamente en los mercados mundiales. Fen?meno que repiten Indonesia, Vietnam, Malasia y Singapur; y se multiplica en China o India, donde sus partidos pol?ticos han dirigido en los ?ltimos 40 años transformaciones econ?micas y sociales tan profundas que hoy se encuentran disputando la hegemon?a econ?mica mundial, nada menos que con los EE.UU.
Pero, se repite, esto no fue espont?neo, ni gratuito: el r?gimen Meiji oblig? a los se?ores feudales a mover sus capitales hacia una industrializaci?n cuidadosamente planificada. En Corea, el Estado dirigi? la industrializaci?n echando mano de la banca p?blica para financiar proyectos industriales selectivos, tal como sucedi? con empresas como Samsung o Hyundai. En Malasia, otro r?gimen progresista ha dirigido una modernizaci?n industrial, comercial y tur?stica que parece significada en las torres Petrona, las edificaciones más modernas y elevadas del mundo al finalizar el siglo XX.
En estos pa?ses los partidos pol?ticos cambiaron radicalmente la vocaci?n agr?cola y preindustrial existente. All? no se aferraron a sus muy respetadas tradiciones culturales, ni se enzarzaron en est?riles disputas entre marxistas o fascistoides, ni se mataron por ellas. Se trata del dirigismo: la ?nica corriente política que, sin poseer te?ricos venerables, ha logrado desarrollar exitosamente casi una docena de pa?ses atrasados.

