El Eje Cafetero merece una senadora que lo cuide

En una semana, Colombia elegirá quiénes la representarán en el Congreso. Podrá decidir si las decisiones se siguen tomando solo desde Bogotá, por los mismos de siempre. O si tu región, tu ciudad, tu barrio y tu familia, tendrán una voz propia.
Durante años hemos visto cómo las decisiones sobre nuestros barrios, nuestras familias, nuestras empresas y nuestro futuro, se toman a kilometros de distancia por personas que nunca han recorrido nuestras calles, ni se han sentado a hablar con nosotros. Pero eso no tiene que seguir siendo así. Por eso hoy quiero hablarte, a ti que estás leyendo esta columna: seas un académico pensandote el país, un empresario creando empleo, o una familia trabajadora viviendo del día a día. Te quiero decir que el Eje Cafetero merece a alguien que la represente de verdad. Alguien que lleve nuestra tierra en el corazón, que conozca nuestros dolores tan bien como nuestros sueños. El Eje Cafetero merece una senadora que lo quiera cuidar.
Yo he caminado el territorio, lo he vivido como mujer, trabajadora, empresaria, y funcionaria. He escuchado a las mujeres que piden que las calles se vuelvan a sentir suyas; a jovenes que piden una oportunidad para mostrar todo de lo que son capaces; a empresarios que necesitan más apoyo, y menos trabas; a cada trabajador que con esfuerzo y pujanza saca adelante a su familia. Y en cada persona con la que he hablado, he encontrado la el mismo deseo de cuidar y progresar: cuidar a su familia, su salud, su ciudad, sus peluditos, su futuro. Cuidar a quienes madrugan. Cuidar a quienes generan empleo. Cuidar a quienes estudian, emprenden y trabajan. Cuidar a las familias, a los niños, a los peluditos.
Yo sé lo que es madrugar, tener dos trabajos al mismo tiempo, emprender, hacer todo para sacar una familia adelante. También sé que la vida premia el trabajo honesto. Yo he aprendido de empresarios que crean, exportan e innovan, y por eso sé que el sector productivo es nuestro aliado, nunca nuestro enemigo. Yo he criado dos hijos maravillosos, y por eso sé reconocer lo importante que es cuidar de nuestros niños, y también de quienes los cuidan a ellos. Yo he hecho todo para que mis papás vivan como príncipes, y por eso sé que ningún abuelito merece ser abandonado. Si hoy estoy aquí, es porque Dios me ha guiado y porque muchas personas me dieron la mano. Y creo que si Dios me trajo hasta aquí, es para poder devolver todo lo que me ha dado. Porque creo profundamente que el que no vive para servir, no sirve para vivir.
Eso es lo que necesita el Congreso, un liderazgo que sepa construir, en vez de dividir. Personas que trabajen desde el amor, y que sepan que este se muestra con los hechos. Para traer equilibrio a nuestras insituciones; inversión y estabilidad para nuestras empresas; y salud y seguridad para nuestras familias. Eso es lo que yo les propongo: una voz que verdaderamente represente al Eje Cafetero y a cada uno de sus habitantes.
Este 8 de marzo no estás votando por un candidato, estás votando por tu región. El Eje merece una senadora que la cuide. Cada barrio y cada corregimiento merecen una senadora que los cuide. Tu familia merece una senadora que la cuide. Te pido tu confianza. Y te pido, sobre todo, que hagas que tu voto cuente. El 8 de marzo, en el tarjetón de Senado, marca el logo del Partido de la U y el número 99. Porque el Eje Cafetero merece, por fin, una senadora que la cuide.

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