El intervencionismo

Alfonso Guti?rrez Mill?n
Columnista

Al terminar insatisfactoriamente la enorme operaci?n medi?tica realizada en nuestra frontera, Guaid?, en su condici?n de ?presidente interino? de Venezuela, lleg? a insinuar que podráa basarse en cierto art?culo de la constituci?n chavista para utilizar tropas extranjeras. Algo que, para ser efectivo, conlleva el despliegue mayoritario de contingentes provenientes de E.E.U.U. y de paso consagrar?a el más desafortunado retroceso concebible en la vapuleada historia política de Am?rica Latina.

 

Desde Bol?var, quien afirm? que ese gran pa?s parece destinado por la providencia a causar estragos entre nosotros, pasando por grandes estadistas latinoamericanos, como Ju?rez, N??ez o R?mulo Betancourt, todos ellos rechazaron la envenenada f?rmula m?gica que contiene la intervenci?n armada norteamericana en cualquiera de nuestros pa?ses. Y no se trata de ser o no partidarios de Maduro o del ex?tico ?socialismo siglo XXI? que ha fracasado en Venezuela: se encuentra en juego una tradici?n no intervencionista de siglos, planteada como ?nica soluci?n a los pragm?ticos intereses geopol?ticos de USA. Si permitimos, as? sea por una sola vez, que ?nos salven? de cualquier enemigo interno, nos convertimos en una especie de protectorado: categor?a aplicada antaño en derecho internacional para ciertos pa?ses que perdieron su soberan?a y reconocieron como superior pol?tico efectivo a determinadas potencias internacionales.

 

Y militarmente las cosas podráan no ser f?ciles: en una naci?n de casi dos millones de kilómetros, con una poblaci?n de unos treinta millones y con cerca de medio mill?n de efectivos armados, aunque el r?gimen perdiera r?pidamente las grandes ciudades siempre podráa utilizar la inacabable financiaci?n del narcotr?fico para conseguir que aliados suyos, como el ELN o las disidencias de las Farc, le permitan generar escenarios guerreros semejantes a los que hemos padecido los colombianos por 50 o más años. Ante tan lamentables opciones, para evitar las peores consecuencias del intervencionismo solo nos queda abogar por una presi?n internacional que, unida a pobreza social y a la podredumbre pol?tico econ?mica del r?gimen, logre el a?n dudoso efecto de quebrantar la f?rrea voluntad de lucha que exhiben Maduro y sus 200.000 o más asesores cubanos.

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