Por Julián Cárdenas Correa
El Pollo Carvajal, el antiguo poderoso general del chavismo, líder de la inteligencia y contrainteligencia del régimen, le envió hace pocos días una carta pública a Donald Trump, en la que señala que el Cartel de los Soles existe y es liderado por el chavismo, que el Tren de Aragua tiene vínculos con Maduro y su círculo cercano y, que inundar con cocaína a los Estados Unidos es una estrategia y plan sugerido por el régimen cubano.
La complicidad con el narco que es evidente por parte de los gobiernos de Colombia y México, con sendos gobiernos de izquierda, nos pone a pesar mucho en esas declaraciones de Hugo Carvajal ¿Es efectivamente una estrategia de la izquierda más radical. atacar a los Estados Unidos con drogas para hacer sucumbir a un porcentaje importante de sus ciudadanos, principalmente a sus jóvenes, y sumirlos en la drogadicción?
La verdad es que el narcotráfico es un negocio absolutamente lucrativo, pero si se piensa un poco, no es tan descabellado reconocer que efectivamente puede haber lógicas de tinte geopolítico en la complicidad global con yihadistas, narcotraficantes, y un sinfín de delincuentes transnacionales que han encontrado en América Latina una fuente importante de materia prima que, no sólo deja rendimientos astronómicos, sino que les permite golpear a millones de inocentes con la adicción a las drogas, lo que de paso lesiona y destruye el tejido familiar de los países.
Como cuando algunos señalábamos de exagerada la tesis que sugería la intensión de la izquierda de convertir a Colombia en una Venezuela, esta tesis puede lucir exagerada, pero para que veamos que no es tan descabellada, como ejemplo, cito por aquí textualmente un par de párrafos del libro De Animales a dioses, de Harari. Libro que estuvo muy de moda hace algunos años.
“El ejemplo más notorio de cómo los gobiernos cumplieron el mandato del gran dinero fue la primera guerra del opio. que se libró entre Gran Bretaña y China (1840-1842). En la primera mitad del siglo XIX, la Compañía Británica de las Indias Orientales y diversos hombres de negocios ingleses amasaron fortunas mediante la exportación de drogas, principalmente opio, a China. Millones de chinos se convirtieron en adictos, lo que debilitó al país tanto económica como socialmente. A finales de la década de 1830, el gobierno chino promulgó una prohibición del tráfico de drogas, pero los comerciantes ingleses de las drogas simplemente ignoraron la ley. Las autoridades chinas empezaron a confiscar y a destruir los cargamentos de drogas. Los monopolios de las drogas tenían estrechas conexiones en Westminster y Downing Street (de hecho, muchos miembros del Parlamento y ministros del gabinete poseían acciones de las compañías de drogas), de modo que presionaron al gobierno para que actuara.


Recuerde señor columnista que el Imperio actual con una doble moral ha utilizado el trafico de cocaina y de heroina para desestabilizar o defender gobiernos. Casos como el de Nicaragua, Afganistan, entre otros. Ahora no es comparable el ejemplo que cita de las guerras del Opio donde era el poder del Imperio dominante del siglo XIX el que impuso a la fuerza el consumo del opio y que no tuvo reparos para asesinar a 30millones de chinos.