EL PAÍS DONDE EL ESFUERZO EMPEZÓ A ESTORBAR

“El alma del diligente será prosperada.”

Proverbios 13:4

La meritocracia incómoda ya que no permite esconderse ni sostener excusas eternas, expone la verdad que muchos quieren evitar y es que los resultados también reflejan decisiones, hábitos y carácter, incluso cuando el contexto no es favorable.

Vivimos en una sociedad que defiende la igualdad en el discurso, pero castiga el esfuerzo en la práctica, avanzar se volvió sospechoso, prosperar incomoda y la disciplina provoca rechazo, se exigen derechos con fuerza mientras se evita hablar de deberes, se reclama oportunidad, pero se esquiva la responsabilidad personal.

No se trata de negar las desigualdades reales que deben ser corregidas, el problema aparece cuando son excusas permanentes que terminan en estancamiento, cuando el mérito desaparece del debate no se construye justicia, sino que se normaliza la mediocridad y se nivela todo hacia abajo.

La meritocracia incomoda porque requiere constancia en una cultura adicta a la inmediatez, exige sacrificio en una época que idolatra el atajo y exige proceso cuando todo se quiere rápido, sobre todo exige carácter, una palabra cada vez más ausente. 

Se desconfía del que madruga, del que se prepara y del que insiste, se le llama privilegiado para no reconocer su disciplina y desacredita su camino para no enfrentar la propia pasividad, el éxito ajeno duele cuando se recuerda lo que no se hizo.

También se ha confundido igualdad de oportunidades con igualdad de resultados, la primera es una meta justa y necesaria, la segunda es una ilusión, pretender que todos lleguen al mismo lugar sin importar decisiones y conductas no es justicia sino negación de la realidad.

Una sociedad que desprecia el mérito termina premiando la excusa, un país que castiga el esfuerzo expulsa talento y una generación educada para creer que nada depende de ella difícilmente construirá algo que valga la pena sostener.

La meritocracia no es perfecta, pero es honesta, no promete caminos fáciles, promete coherencia entre lo que se siembra y lo que se cosecha y tal vez por eso incomoda tanto siendo la verdadera amenaza un país donde el esfuerzo empezó a estorbar.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -