Por: Walter Benavides Antia
2021: Fue el año del consumo de los hogares. Risaralda, actuando como el hub logístico y comercial de la región, capitalizó el aumento de la demanda represada. El comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida fueron los grandes protagonistas. Caldas, con una estructura más industrial y académica, mostró una recuperación sólida pero menos volátil que la de sus vecinos, apoyada en la estabilidad de sus exportaciones de café y productos manufacturados de media tecnología. Quindío, por su parte, vio el renacer de su industria turística, que había sido devastada en 2020, con tasas de ocupación hotelera que comenzaron a recuperar niveles pre-pandemia.
2022: Caldas y Risaralda mantuvieron una “carrera” económica muy cerrada, con PIBs de 23,91 y 23,87 billones de pesos respectivamente, aunque Risaralda es territorialmente mucho más pequeño, lo que evidencia una densidad económica y comercial muy superior. Quindío, con 12,12 billones de pesos, continuó siendo la economía más pequeña del eje, operando funcionalmente como un satélite de servicios turísticos y residenciales de alta calidad. Risaralda registró una tasa de crecimiento en volumen del 8,6%, superando el promedio nacional del 7,3%. Un año de importaciones récord y consumo elevado; los márgenes comerciales y la actividad de transporte en Pereira y Dosquebradas funcionaron a plena capacidad.
2023: Este año la desaceleración se sintió, pero fue amortiguada por dos factores exógenos: el precio del café y las remesas. Caldas reportó un PIB de 25,9 billones y Risaralda alcanzó los 26,19 billones, rompiendo ligeramente el empate técnico a favor de Risaralda, lo que refuerza la tesis que en coyunturas de inflación alta y dólar caro, la economía comercial (Risaralda) tiende a capturar precios más rápido que la economía industrial académica de Caldas. Quindío subió a 13,1 billones, sostenido por un turismo que, aunque se moderó frente al boom de 2022, mantuvo niveles aceptables de ocupación.
2024: La narrativa económica de 2024 estuvo marcada por la recuperación del salario real. La recuperación del sector Construcción fue lenta. Las altas tasas de interés frenaron la venta de vivienda nueva, un sector que es intensivo en mano de obra y que tiene encadenamientos importantes en Risaralda. En Caldas, el año 2024 marcó un hito con un PIB estimado de 28,8 billones de pesos. La reducción de la pobreza monetaria en Manizales (bajando del 18,9% al 16,7%) indica que está teniendo una transmisión efectiva hacia el bienestar de los hogares.
2025: Los precios internacionales del café excepcionalmente altos, generaron una inyección directa de liquidez a las economías rurales de los tres departamentos. Este “efecto cosecha” se trasladó rápidamente a los centros urbanos a través del comercio y los servicios. En Risaralda, el clúster de confecciones y el ensamble de motocicletas, mostró repuntes significativos, respondiendo a una demanda interna que se siente más confiada. Las proyecciones de cierre para 2025 ubican al Eje de las Remesas con tasas de crecimiento superiores al promedio nacional (2,6% y 3,0%).
@walterbenavidesantia7484


Mi muy apreciado y valorado doctor Benavides, muchas gracias por permitirnos conocer esta información que sabemos muy bien que es totalmente confiable, producto de su rigidez investigativa y sus fuentes fidedignas. Saludos!!!