El autodenominado Gobierno del Cambio de Gustavo Petro Orrego, culmina su primer año de gestión en medio de un claro oscuro que se acentúa más en lo oscuro que en lo claro de sus actuaciones, porque dado los acontecimientos de las últimas semanas, y en especial en este primer semestre del año, ha debido navegar en un mar lleno de turbulencias acrecentado cada vez más por los sucesivos escándalos que contrario a lo que muchos pensaban, han tenido su origen en el fuego amigo propiciado por los funcionarios más cercanos del propio presidente Petro, como Laura Sarabia, Armando Benedetti, Irene Vélez, y más recientemente, el bombazo que al interior de este mismo barco, detonara el mismísimo hijo del Jefe de Estado, Nicolás Petro y su ex pareja, Day Vásquez, al revelar que a la campaña del Presidente ingresaron de manera irregular millonarios recursos y que tienen las evidencias que prueban sus denuncias. Mejor, dicho que estamos ad portas de otro proceso “8000” así el jefe de Estado, como lo hiciera Ernesto Samper en su momento, insinúe desde ahora que si algo pasó se hizo a sus espaldas. Es de recordar que Petro en sus primeros 12 meses, como nunca había ocurrido con otro Jefe de Estado, hizo 21 viajes al exterior y cambió a 12 de sus 19 ministros. Removió a no menos de 50 generales del Ejército y removió al director de la Policía. Promovió 3 marchas, denunció un “Golpe blando”, se enfrentó al Fiscal, desafió a las Altas Cortes, se negó a aceptar fallos de la Procuradora en contra de un alcalde de la Guajira y ha sido crítico permanente de los grandes medios de comunicación.
No obstante, el temor que produjo el arribo de Petro a la Casa de Nariño y que preocupaba de manera profunda a los mercados y al empresariado, porque iba a llevar a cabo medidas de expropiación, fuga de capitales, devaluación e inflación, nada de esto ha ocurrido. Incluso el dólar que bordeó los 5 mil pesos a comienzos de año hoy se ha estabilizado en cerca de 4 mil. El mandatario erradicó los subsidios a la gasolina y a las pensiones altas en busca de reducir el déficit fiscal, que al parecer efectivamente viene bajando. También se crearon créditos y apoyos financieros para los campesinos para frenar el precio de los alimentos, tal y como se refleja en las más recientes cifras del DANE.
El Eje Cafetero no ha visto en el gobierno Petro avance con el gran proyecto que lidera Caldas desde hace varios años con el Aeropuerto del Café, simplemente porque el mandatario no le ve futuro a esa iniciativa. Resaltar que programas como el Vías del Samán con obras viales claves para Risaralda y Valle, y el hospital Regional de Cuarto Nivel en Pereira, han tenido la continuidad esperada en este mandato, que en medio de tanto oleaje, aún genera mucha incertidumbre por los nuevos capítulos que puedan generar las cartas que tiene bajo su manga el hijo de Petro y su ex esposa. ¡Amanecerá y veremos¡

