Oscar Alberto D?az G.
Columnista
El t?tulo de esta columna bien pudiera ser: ?La JEP, un tribunal chichipato?. Porque ha sido avaro en decisiones justas, además de insignificante en sus m?todos de forma. Naci? esta corte de manera dudosa, y al bautizarla le dieron denominaci?n falaz: para la paz. La paz no se impone a las patadas, digo yo. Y para que la paz nos llegue de verdad alg?n d?a, se requiere justicia.
Pero la justicia no radica en absolver bandidos que ni tan siquiera reconocen sus delitos, menos en garantizarles que los sigan cometiendo con cinismo. Naci? pues la JEP en medio de dudas sospechosas, mal bautizada, y cuando la fueron a confirmar, el soberano, el pueblo soberano dijo No. Pero su padre maromero se vali? de su investidura para imponerla como norma constitucional. Y como la costumbre hace ley, ya casi logran su cometido.
Su pr?xima decisi?n respecto al caso del medio cegat?n Santrich, nos dar? la pauta definitiva para saber de sus objetivos. No hay peor ciego que el que no quiere ver. La se?ora Linares, su presidente, en lugar de hacer valer su independencia y autonom?a que también es administrativa pues recursos le sobran, resolvi? enviar una carta, la famosa carta, por medio de la canciller?a primero, despu?s por la ministra de justicia. El destinatario jamás la recibi?; lo est?n corrigiendo y otorgan nuevos plazos.
Tiene hoy la se?ora de la voz pausada y perezosa, la oportunidad de demostrar que preside un tribunal justo. Un tribunal inteligente que respeta la carta magna. La constituci?n dice que los tratados internacionales tienen rango de norma constitucional, y si una naci?n extranjera con la cual tenemos ese tratado, solicita la extradici?n de un subversivo, con elementos de juicio v?lidos, lo ?nico que tiene que hacer la JEP es determinar si la fecha en la cual el sujeto cometi? o no los delitos de los cuales le acusan, es posterior a lo pactado en los acuerdos.
Si el juicio va a ser en los EE.UU. mal puede la JEP pretender juzgarlo aqu? antes; de ah? que sea inoficioso, inoperante, ilegal, pedir pruebas. La fiscal?a colombiana tiene los datos y fechas exactas que determinan la ocurrencia de los hechos. Para ganar tiempo, la JEP ?trata de embromar más el asunto y se va a salir con la suya? El tremendo juez que Santos nos dej? de herencia, al parecer tiene un objetivo central: exculpar los delitos de las Farc al costo que sea. Tan solo esperemos que esta mi opini?n est? equivocada; el tribunal tiene la palabra. Sin justicia real, jamás habr? paz.
