La falta de una enseñanza sólida en Ética y Valores dentro de las instituciones educativas está creando un ‘agujero’ en la moral en los estudiantes, afectando su comportamiento social y familiar.
La ética es un pilar fundamental en la formación integral de estudiantes, profesores, padres de familia y administrativos de instituciones educativas. En un mundo donde los valores parecen diluirse, la reflexión sobre la enseñanza de la ética se ha vuelto una necesidad, el docente y escritor Wilmar Ospina Mondragón en entrevista, cuenta que si él fuera rector, “la clase con mayor intensidad horaria sería ética y valores, pues es una área que debe verse en el plan de estudio de todas las instituciones del país”. Para Ospina, “el futuro de una sociedad no depende de los niveles económicos ni los niveles intelectuales que esta desarrolle, sino, por el contrario, depende del nivel ético, de la responsabilidad, del respeto”.

La responsabilidad ética
Ospina sostiene que el respeto y la responsabilidad no son solo valores que deben enseñarse en el aula, sino que deben surgir desde la autovaloración y la auto-reflexión. “El respeto y la responsabilidad empiezan con uno mismo. Si yo respeto mis propios procesos, hago las tareas por autonomía, por voluntad, porque entiendo que me ayudarán a desarrollar capacidades intelectuales distintas”, señala.
Para él, la ética no es solo una materia para corregir comportamientos inmediatos, sino una herramienta con visión a futuro. “Es una paradoja: la ética mira hacia adelante, proyectando el desarrollo humano, mientras simultáneamente pule el presente del ser humano”, explica Ospina. En otras palabras, la enseñanza de la ética no solo forma mejores ciudadanos para el presente, sino que también siembra las bases de una sociedad más justa y responsable en el futuro.
Desafíos en la enseñanza
Los retos para inculcar valores éticos sólidos en la actualidad son múltiples. El academico, argumenta que “la ética y la moral con la que llegan los estudiantes se ha transformado un poco en algo muy líquido”, lo que genera una tensión entre la escuela y la familia, donde “el estudiante piensa que eso no sirve para nada”. Además, advierte que “la transformación de los valores en pensar que hacerle el mal al que se merece el mal es bueno, trae consigo violencia”. En este sentido, se refiere a la necesidad de una “ética deportiva” que enseñe que “el color de la camiseta no tiene por qué ser la sangre derramada del rival”.
Ética en la administración
En este ámbito, tanto en la educación como en otros sectores, sostiene que “lo que nos falta a los profesionales en el país es más lectura”. Según él, la lectura permite transformar “todos los esquemas mentales y emocionales”. De hecho, hace referencia a una investigación de Julián de Zubiría, que reveló que en los gremios profesionales, “uno de los que menos leía era el gremio de los profesores”. Esta falta de lectura es grave, ya que “la lectura vuelve a conectar al ser humano con lo que se le desconecta los disvalores”, ofreciendo argumentos, ideas y liderazgo.
El también escritor, argumenta que “en la parte administrativa y en la parte profesional de este país, el que tiene un rol de mando lo ve como un rol, no de liderazgo, sino como un rol en el sentido de producir o generar temor, miedo para poder gobernar”. Este enfoque es la forma más fácil de gobernar al otro a través del terror y el miedo. En contraste, “cuando uno lee, se despliegan unos procesos éticos distintos; se entiende que el mundo no es convergente, sino divergente, y que hay miradas múltiples para un fenómeno determinado”.
La disputa emocional y política en el ámbito profesional crea brechas sociales. “No es que yo también pueda tener la razón, eso está bien, pero es que la razón deviene del hecho de contar con argumentos, y los argumentos, insisto, están en los libros”. En este sentido, Ospina llama a una reflexión profunda sobre el papel de la ética en la toma de decisiones en todas las esferas de la vida.
Estrategias pedagógicas
Al observar las diferencias en la formación ética de estudiantes provenientes de distintos contextos familiares, Wilmar Ospina destaca que “no se trata de imponer un modelo en ética y valores, sino, de entender la razón de comprenderlas”. Esto permitirá desarrollar “otros procesos intrínsecos en el niño, como la autonomía y la responsabilidad de ser libres respetando al otro”. Por ello, no se le impone al niño un modelo ético de valores, sino que se le demuestra a través de investigaciones y trabajos serios, como el enfoque de la inteligencia emocional de Daniel Goleman.
Menciona un texto titulado “Cerebro y pantallas”, que aborda cuestiones cruciales sobre lo que es y no es importante en la vida del ser humano. Ospina señala que son preguntas que “no debe resolver el profesor ni el padre de familia, sino el niño, a través de un esquema que él mismo vaya interiorizando a partir de las enseñanzas del otro”. La clave está en que el estudiante aprenda a aprender, “por voluntad propia y autonomía”. Esto transforma la enseñanza del profesor, quien no debe simplemente transmitir conocimientos, sino mostrar a los estudiantes cómo el mundo ha circulado a lo largo de la historia y de la época en que vivimos.
La injerencia del profesor
En su experiencia como docente, Ospina señala que “el profesor tiene una injerencia directa sobre el grupo de estudiantes que tiene y ahí es donde el profesor es héroe o es villano”. Esta participación activa del corazón del profesor impacta en la mente del estudiante, haciendo que la tarea del docente sea exigente.
Ospina resalta que, a través de este conocimiento, se pueden llevar a cabo proyectos de investigación significativos. Un ejemplo que menciona es el proyecto en cátedra para la paz, que no se aborda como una clase de nota, examen o exposición, sino como un proyecto institucional enriquecedor. En este contexto, propone que el fútbol no debe ser visto como un escenario de violencia, sino como una herramienta educativa que integra conceptos de física, matemáticas y pensamiento crítico. “El futbolista debe tener la capacidad de pensamiento crítico, saber qué hacer con la pelota, a dónde la tiró, a qué velocidad, y quién está desmarcado”.
FRase:
“Nuestra tarea es muy exigente porque es importante saber de todo, y para saber de todo es necesario leer, investigar, y no los memes en internet, sino los libros, las investigaciones serias, los repositorios universitarios. De esa manera, uno puede influir positiva o negativamente en los estudiantes”.

