En la subida

A veces me siento mareada, un poco aturdida, intentando subir, evitando la caída; esforzándome tanto por a la cima mirar, que a veces creo que, no voy a llegar. En ocasiones siento que no avanzo, que las fuerzas me han abandonado; que ya no puedo más, que lo importante fue haberlo intentado. Dudo de mí por un instante, pero recuerdo todas las otras montañas que ya subí; entonces, como ahora, también quise desistir. En la subida escuchas la voz que te alienta y la que te invita a claudicar, la que te dice que sí puedes y la que insiste en que no podrás. En la subida tendrás que decidir a cuál de las dos escuchar; elegir si sigues en marcha o si te quieres sentar.

En la subida todo cuesta más, es una batalla en cada paso el caminar; una lucha constante entre avanzar y querer descansar. Así es el camino, a veces subes y otras toca bajar. Permanece, sobre todo ahora que te tocó escalar. En la subida podrás ver tu valentía y toda tu capacidad, será el momento perfecto para dejar de dudar y admirarte por reconocer hasta dónde pudiste llegar.

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