Walter Benavides Antia
Es la tercera vez en los dos últimos años que toco el tema sin encontrar aún eco. Pero hay que insistir con argumentos. Bajo el amparo de las leyes de ordenamiento territorial, se consolidó la Región Administrativa y de Planificación (RAP) del Eje Cafetero, integrada por Caldas, Quindío y Risaralda, pero ante la insistencia de su actual director, se incluyó al Tolima en 2020.
Para Risaralda, el año 2025 representa un momento crucial de reflexión. Cuestiono si la actual integración con Tolima, que ofrece una conexión “transversal” hacia el centro del país, es la más adecuada para su vocación industrial y logística, o si se debe priorizar una visión “longitudinal” hacia el Pacífico. El análisis técnico y económico sugiere que la competitividad de Risaralda depende de una integración prioritaria con el Valle y su sistema portuario en Buenaventura. Se hace necesario entonces un “giro estratégico hacia el Pacífico”, como la vía para potenciar la vocación exportadora del departamento.
Insumos importados desde el Pacífico (China, Japón) son procesados en Risaralda, y luego los productos finales son exportados a través del puerto de Buenaventura. Tenemos menores costos logísticos. La ruta actual a través de la montaña es costosa y difícil. La ruta propuesta a través del Valle se presenta como una alternativa más eficiente y económica. La falta de patios de contenedores en la región obliga a los empresarios a pagar un doble flete para traer contenedores vacíos desde el puerto y luego devolverlos llenos, lo que duplica los costos de transporte. Mientras tanto, el corredor de La Línea se muestra como vulnerable a cierres y restricciones, mientras que el corredor del Valle se presenta como una opción resiliente y confiable gracias a su topografía plana y las dobles calzadas.
La reflexión estratégica arroja una conclusión contundente: Risaralda ha cometido un error de cálculo geopolítico al privilegiar la identidad cultural sobre la funcionalidad económica. Risaralda es un departamento andino central pero su aparato productivo opera como un departamento de la Cuenca del Pacífico. Si bien, la adhesión del Tolima a la RAP refuerza la autopercepción andina, ignora las necesidades de la maquinaria productiva. Para un departamento exportador sin mar, la alianza con el dueño del puerto no es opcional, es vital. La RAP con Tolima aporta “kilos de café” a la estadística, pero no aporta ni un metro de costa, ni un muelle de exportación. Vías del Samán y Pacífico 3 han creado una realidad irreversible: el Valle y Risaralda son una unidad funcional. No es necesario disolver la RAP Eje Cafetero, pero es urgente que Risaralda establezca mecanismos de “Asociatividad Funcional” con el Valle que tengan el mismo peso político y presupuestal que la RAP. Risaralda debe unirse al Valle, porque el futuro de la economía global está en el Pacífico, y la llave de esa puerta la tiene el Valle, no el Tolima.
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Los que tienen el
Poder de dirigir nuestro departamento no lo saben hacer por ineptos , corruptos y solo les importa entrar a robar , no exigen no tiene visión le tienen miedo a petro , nadie propone en grande , siempre que somos un departamento pobre , claro si todo se lo roban , no saben hacer alianzas, dónde quedaron las propuestas del saman ? Nadie habla de un tercer carril en ambas direcciones desde cerritos por la 30 de agosto , tenían más visión aquellos políticos de antaño , ineptos corruptos