Escampavía

Así no pero asá tampoco

El Tio Sam, aquel del sombrero estrellado, serio y malhumorado, personaje quien te señala y exige, bien encarnado en su presidente, quien hace despliegue de su poder ilimitado, no es la agradable figura de la madre Teresa de Calcuta o la del bonachón Mujica. Los otros actores interesados: el chino XI Jinping, el irani Ali Jamenei y el ruso Putin son sátrapas para quienes su pueblo y menos el foráneo es materia disponible, desechable y carne de cañón esclavizable.
Pregunta un venezolano exiliado a quienes opinan desde su cómoda distancia, no se queden en lo que no se debió hacer, digan como, que se debería hacer para resolver la tragedia que padece un pueblo martirizado, sojuzgado, amordazado.
La respuesta de los que opinan con: Laura Restrepo, Fajardo, Petro, Cepeda, Santos, los chinos, rusos, iraníes y además los amigos del depuesto Maduro; aquellos quienes sostienen que respetar la autonomía, soberanía y legalidad está por encima de la Suprema Razón de Estado, aquella que Ferrari nos resumiera hace muchos años para justificar un mal menor, cuando en ėl se incurre, para superar un mal mayor, así aquello de que nada ni nadie puede atentar contra el soberano, aunque sea un genocida, un tramposo y un violador de lo legal, de lo moralmente aceptable, atropellador de los derechos humanos, ellos, los doctos neutrales, concluyen con lo que la realidad ha demostrado es un imposible, aquello de que deben ser los venezolanos quienes resuelvan su situación y pongan fin a un gobierno dictatorial apoyado por fuerzas mercenarias.
¿Cual la alternativa?: elecciones, se las han robado una y otra vez, salir a la calle lo hicieron una y otra vez solo para presenciar los tanques rusos aplastando estudiantes, defender el petróleo, ya se lo están entregando, sin pedir factura, a los cubanos o cambiado por letras de cambio a los chinos, y que dijeron los demócratas, nada o presentaron una protesta que solo sirvió para que los tiranos en el poder compraran aviones, tanques de guerra, entregaran la soberanía al fiado y siguieran atesorando, protegiendo a los violentos motorizados, y a los soplones de barrio y todo siguiera sin cambios.
Como dices y dicen los de así no, vale la pregunta: entonces como, ¿qué harías? seguir negociando para que te hagan trampa y el pueblo venezolano siga mendigando por las carreteras, o esperando la bolsa de comida que le entregan los negociantes al por mayor del hambre.
Que harías vos, demócrata opinador, para parar treinta años de tiranía, de hambre, para mitigar a los 18.000 torturados, a los 10,000 asesinados a mansalva, a los 38.000 encarcelados sin causa y sin juicio, más de lo mismo: declaraciones inocuas que calman tu conciencia pero no consiguen ni medicinas; ni comida, ni empleo, y por el contrario seguir escuchando al matón Diosdado cada día, fanfarroneando, amenazando, o a los cientos de generales multimillonarios y mercenarios y al genocida y su cohorte.
Que se van a robar el petróleo, acaso no se lo estan entregando al fiado y a cambio de soldados cubanos y a los chinos ya dueños de los Llanos y tierras o a los iraníes a cambio de armas y de los terroristas internacionales y de paso comprar guerras milenarias y ajenas.
Que harán entonces los opinadores del asi no; el pueblo que sufre terminará como los cubanos o coreanos del norte, sin conocer alternativa a vivir de lo que cae de la mesa del rico Epulón, sin tener que ver, como lo hacen los desposeídos, desde las vitrinas, como viven los ilustrados y neutrales enemigos de los poderosos y silentes ante los otros poderosos imperialistas disfrazados de solidarios y voraces como los del otro bando.
Que hacer por encima del no hacer, actuar por fuera de lo reglamentado, lo cual está mal, pero defender al tirano tampoco está bien dado que es el mal mayor, así las cosas ésta es la visión de los venezolanos víctimas, pero el verdadero trasfondo del asunto va más allá del petróleo, es el coltán, el aluminio, el territorio que el régimen venezolano hipotecó para atender las necesidades que adquirió al fiado, al destruir su aparato productivo, entonces el pueblo venezolano, el que vió luz al final del túnel, terminará pagando lo que otros ya feriaron.

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