Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez
Cuaresma significa 40 días desde el pasado miércoles de ceniza hasta la celebración del Triduo Santo (Jueves, Viernes, Sábado y Domingo de Resurrección); son días que nos invitan a poner de nuevo el amor de Dios en el centro de nuestras vidas, a pensar y cambiar interiormente y externamente nuestros comportamientos, en especial los que nos separan de Dios y de nuestros hermanos, dígase, rabias, envidias, comentarios inapropiados, odios desmedidos, infidelidades, consumo de alcohol o sustancias psicoactivas, etc. La cuaresma es para meditar, orar, hacer de nuestra vida un servicio a los demás como Cristo el Señor nos lo enseñó. El papa León XIV ha enviado su mensaje para cuaresma titulado “Escuchar y ayunar”, en el, nos exhorta a escuchar la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras y hacer de ellas el modelo de nuestra vida. Dios nos habla siempre y en todo momento y debemos escucharlo atentamente y con amor y disponibilidad para obedecerle y seguir sus pasos.
Quien escucha a Dios jamás queda defraudado, dice la Palabra, y por el contrario se fortalece y vive. Escuchar es dar espacio a su Palabra; la disposición a escuchar es el primer signo con el que manifestamos el deseo de entrar en relación con Él, que es nuestro Padre y Creador. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y las injusticias, para que no queden sin respuesta. Dice el Señor “yo he visto la opresión de mi pueblo que esta en Egipto y he oído sus gritos de dolor”. Escuchar a Dios nos dispone a escuchar a los otros con atención y caridad, especialmente los que necesitan mucho de mí. Ahora bien, dice el papa, ayunar es una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. Mediante pequeños sacrificios nos permite disciplinar los deseos, purificándonos y haciéndonos más libres. Menos celular, música, palabras soeces, etc.
En efecto, el papa en su mensaje nos invita a abstenernos de utilizar palabras que afecten y lastimen a nuestro prójimo. En su lugar cultivar la amabilidad y la bondad sirviendo a nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y siendo respetuosos en medio de las diferencias y pensamientos propios, así mismo, a “bajarle” el tono a los mensajes ofensivos en redes sociales. Finalmente, afirma León XIV, todo este proyecto de mejoramiento no se puede hacer solo, estamos llamados a vivirlo en comunidad, con nuestros vecinos, amigos más íntimos, y especialmente los que más necesitan de nuestra ayuda y apoyo, un buen consejo, una visita a un enfermo, una oración por las necesidades de otros, un pedazo de pan para calmar el hambre, y muchas cosas buenas más. Te invito a confesarte, volver a Dios y comulgar.

