Héctor Tabares Vásquez
Columnista
La complejidad del mundo de hoy, valga decir, la multiplicidad de cambios sucedidos en una etapa diversa de aquella a la cual pertenecemos o estuvimos adscritos, comprende, desde luego, las actitudes propias de la nueva mentalidad, las cuales obedecerán al grado de cultura y de preparación inherentes al tipo de persona y a las condiciones en cuyo contorno aparezcan, a efecto de darle la orientación debida. Cabe aquí traer a colación lo expresado por el filósofo español JOSÉ ORTEGA Y GASSET, de observar las circunstancias que rodean al hombre, para indicarle y advertirle la imposibilidad de un obrar totalmente independiente, de todo lo existente girando a su alrededor. Y entre ellas, obviamente afloran los comportamientos y los procederes de los seres humanos., tomando como una serie de partido, relativo a las manifestaciones sociales. Y es lógico, bajo la égida de una cierta identidad, de lo estrictamente ancestral, encontrar a quienes asumen una postura completamente opuesta y enfrentan ampliamente a las novedosas experiencias puestas en contexto, de otro sector menos radical y más abierto a las mutaciones surgidas. Y de todas las actividades y acciones involucradas, es apenas natural mencionar prioritariamente, a la Educación, en el cometido de percatarse del error a ejecutarse, de no provocar una variación sustancial en la disciplina. En cuanto a los contenidos, digamos, no es necesario considerar la posibilidad de realizar tantas innovaciones o inclusiones, a modo de mudanza. Pero si es imprescindible una modificación en el campo de la metodología, en especial en la tendencia a enseñar exigiendo unos resultados en el orden teórico y figurativo, ausente esa información de una tarea práctica, ingenuamente inclinada a confrontar las realidades y la objetividad de una conciencia colectiva e individual. Es de rigor el viraje contemplando el panorama cercano a lo regional y territorial, sin ignorar la incidencia de la globalización. Es la tesis de aterrizar conocimientos y teorías universales a los lugares de la sabiduría, en unos asentamientos cercanos, a fin de generar la categoría y la importancia, a la manera de cualidades merecidas fruto del trabajo y del esfuerzo y las capacidades de una promoción determinada. Es preciso, acomodarse entonces a una formación acorde con los descubrimientos de una Neurociencia muy particularmente del área de la las emociones, la reflexión y la tolerancia.
