Farolitos a la Virgen

Diego Augusto Arcila Vélez

Esta noche las familias y las calles se llenan de farolitos y luces, música y baile, arrancan oficialmente las celebraciones decembrinas. Muchos, especialmente las nuevas generaciones, no conocen la inspiración de lo que sucede hoy. Nos remontamos a un 8 de diciembre de 1854, cuando en la plaza de San Pedro en el Vaticano, el papa Pío IX declaraba el dogma de fe de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora la Virgen María. Dicho documento eclesiástico nos enseñaba como verdad de fe que “María fue preservada del pecado original desde el momento de su concepción”, así lo decía desde siempre la tradición de la Iglesia: “Purísimo debía ser el vientre que llevó al Hijo de Dios”, ese era el vientre de María. Pues, ese es el origen nada más y nada menos que de esta noche de velas y faroles, simulando cómo el pueblo de Roma hace más de 171 años ante la alegría que producía tal anuncio, encendió velas y rezó el Santo Rosario como un agradecimiento a Dios por tal regalo y bendiciones dadas en la Virgen María. Por lo tanto, ¿ cuál es la causa de tanta alegría? Y respondemos: La Concepción Inmaculada de María. 

Esta noche y mañana deben reflejar nuestro gozo y agradecimiento ante esos regalos maravillosos que hemos recibido de Dios. Hoy día,  la festividad está llena de regalos, villancicos, comida y reuniones familiares, debemos aprovecharla para orar en familia, ir a la santa misa y celebrar con paz espiritual y amor. Nuestra cultura colombiana y del eje cafetero se esmera en sus pueblos, ciudades y veredas por realizar el mejor alumbrado, a veces la tradición se aleja y pone en peligro cuando es el licor, la pólvora y la música a todo volumen en casas, cuadras y comunidades los que nos distraen de lo esencial, dar gracias a Dios que en la Virgen María nos regaló al Salvador. 

No quiero decir que celebrar sea incorrecto, lo incorrecto es hacerlo sin proponernos en cada noche de faroles, pensar que debo ser mejor y cambiar muchas actitudes que me hacen sufrir, y hacen sufrir a los demás. Recuerda que unido a este símbolo de las luces, la Iglesia Católica anima a vivir este momento desde lo espiritual, agradeciendo a Dios por la obra divina en la Virgen María y pidiendo su intercesión para que bendiga los hogares, y nos dé fe y esperanza en un hoy y un futuro mejores. Para nosotros los creyentes esta noche representa la luz de Dios guiando nuestras vidas, y un recordatorio, de que incluso en los momentos más oscuros, el buen Dios, nos acompaña y salva.

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