Gestión de riesgo en ordenamiento territorial

Luis Miguel Cárdenas Villada
Columnista

Gestión es la palabra de moda para incomodar a los perezosos humanos, porque los animales poco les preocupa al seguir colgados de los arboles y esperar que les pase el tiempo antes que un humano le geste su final. Entre más se conoce al humano mas se admira al animal, por el ejemplo y similitud que entrega. Pegarse de cualquier poste es lo primero que se hace antes que pensar en lo que se debe hacer, no es otra cosa que razonar con sentido lógico, arriesgarse a pensar es realmente un riesgo mayor.
Gestar un riesgo debe iniciarse sabiendo que es eso. Para tener seguridad conceptual se afirma que riesgo es la combinación entre vulnerabilidad y amenaza, las cuales por obligación semántica, determinan un estado sensible de comportamiento humano. El riesgo, aunque suceda en un territorio dado afecta a la población, que por su propia naturaleza especial es el receptor de lo que puede ser un desastre, previa amenaza crónicamente anunciada.

Como la población y el territorio se unen indisolublemente en la concepción moderna de Estado como expresión política de gestión; se puede decir sin temores: el hombre y el territorio, por ser harinas del mismo costal, están en constante riesgo porque la amenaza es latente y la vulnerabilidad ya está plenamente demostrada.

Todos los seres humanos son proclives a la vulneración, lo difícil es reconocer que son vulnerados. Toda población en un territorio es vulnerable, lo importante es saber quien o quienes vulneran, esa amenaza, es un reto riesgoso averiguarlo. Superar el temor, aun escénico, es función esencial en un territorio del Gobierno.

Hoy cuando el riesgo se decreta sin reconocimiento previo se incurre en el modelo normativo y con ello, a soluciones a un problema que, aunque exista, su magnitud es diferencial cualitativa y cuantitativamente. Los POTs en cualquier nivel o escala titulados por disposición administrativa, solo actúan como solución más no como prevención, por la duda razonable que implica imaginar y no interpretar por reconocimiento. He aquí entre muchas otras fallas de percepción, otro desliz de ordenamiento donde permaneciendo el orden no se conoce el mínimo de su existencia material siempre presente. La peor amenaza que recae en una población radica en el momento donde se invierte el eje constructor territorial, siendo la primera causa de vulneración. La sociedad está en permanente riesgo de ser vulnerada por el gobierno y eso es mucho que decir.
Un territorio se define dimensionalmente en economía, sociedad, ambiente e institucionalidad, por esta simple apreciación de la realidad, se afirma que el riesgo es territorial y afecta a la población en todo el ámbito de su composición. Cuando hay riesgo ambiental se produce inexorablemente un conflicto económico, social e institucional que solo se resuelve reconociéndolo previamente mediante el uso de los atributos lo que significa que el universo territorial es vulnerable y produce amenazas, estando su solución en la relación dimensión en función de los atributos, intervenirle por combinación de vulnerabilidad y amenaza. Si esto se hiciera el desarrollo pedagógico de lo mitigable o no, de lo critico a lo bajo y de lo mínimo pasando por lo medio y llegando a lo máximo, entregando responsabilidades y competencias a quienes les correspondan. La amenaza de inundación recurrente en la Virginia no se soluciona con jarillones de mitigación coyuntural y su relación con el actual riesgo antrópico donde los reflujos del alcantarillado son la causa y no la consecuencia de un mal proceder administrativo, no territorial como debería ser, Dosquebradas su relación es con el suelo y Pereira con su desorden territorial ampliado. Los territorios no se decretan, se concretan y esto es mucho que decir.
Lumica74@hotmail.com

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