Padre Pacho
Columnista
El t?rmino hipocres?a se reservaba al arte teatral. Significaba sencillamente recitar, representar en el escenario. En la antigua Grecia el hip?crita era un actor teatral, sin ning?n tipo de connotaci?n negativa. Posteriormente en esta misma cultura el t?rmino se utiliz? para referirse a aquellos que ?actuaban? en la vida cotidiana, fingiendo ser lo que no se son.
El origen del t?rmino nos da las pistas para descubrir la naturaleza de la hipocres?a. Es hacer de la vida un teatro en el que se recita para un p?blico; es llevar una máscara, dejar de ser persona y pasar a ser personaje. ?El personaje no es sino la corrupci?n de la persona. La persona es un rostro, el personaje una careta. La persona es desnudez radical, el personaje es todo ropaje. La persona ama la autenticidad y la esencialidad, el personaje vive de ficci?n y de artificios. La persona obedece a las propias convicciones, el personaje obedece a un guion. La persona es humilde y ligera, el personaje es pesado y ampuloso?.
En el contexto b?blico la palabra hebrea ?chaneph? traduce ?hip?crita, que significa profano, posteriormente es aplicada en aquellos que dicen y no hacen. El budismo condena al hombre que toma apariencia de asceta y el Islam a quien se manifiesta creyente y pacificador, pero no lo es.
El hombre, dec?a Pascal, tiene dos vidas: una es la vida aut?ntica, la otra la imaginaria que vive en la opini?n, suya o de la gente. Kierkegaard evidenci? la alienaci?n que resulta de vivir de pura exterioridad, siempre y s?lo en presencia de los hombres, y nunca s?lo en presencia de Dios y del propio yo. Descartes dijo: ?Cogito ergo sum?, pienso, luego existo; pero hoy se tiende a sustituirlo con ?aparento, luego existo?. Seg?n el fil?sofo franc?s Jean Baudrillard, ya se ha hecho dif?cil distinguir los sucesos reales, de su representaci?n medi?tica. Realidad y virtualidad se confunden.
Rochefoucauld dec?a que la hipocres?a es un homenaje que el vicio rinde a la virtud; para Moli?re es el colmo de todas las maldades, y para Homero, es tan odioso como las puertas del Hades, aquel que oculta una cosa en su seno y dice otra. En el pensamiento Aristot?lico, no se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
No le temas al enemigo que te ataca, sino al falso amigo que te abraza.

