Holocausto

Por: Sebastián Arango Náder

El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas entraron y liberaron el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Cada año, en esa fecha, se conmemora el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La iniciativa, impulsada en el marco de Naciones Unidas, busca recordar a las victimas del geonocidio nazi y, al mismo tiempo, hacer un llamado para prevenir los crímenes contra la humanidad.
Con ocasión de esta conmmemoración, vale la pena recordar al escritor italiano Primo Levi, priosionero de los alemanes en Auschwitz al momento de la llegada de las tropas sovieticas. Levi dejó su testimonio en varios escritos, entre ellos, Si esto es un hombre, La tregua y Los Hundidos y los salvados, reunidos posteriormente en lo que se conoce como la Trilogía de Auschwitz. Este italiano, quimico de formación, fue deportado en 1944 por una sola razón: su orígen judío.
Las obras de Levi son fundamentales para aproximarse a las reflexiones de quien fue sometido a las condiciones más extremas de violencia. Su mirada permite comprender los alcances, tanto individuales como colectivos, de un plan de exterminio concebido y ejecutado con una precisión tal que llegó a funcionar como un sistema industrial. A la crueldad extrema se sumaron los intentos de los perpetradores por borrar toda evidencia de lo sucedido. La eliminación de toda huella de la Shoah fue uno de los objetivos centrales del regimen nazi y de sus colaboradores.
Por ello, no puede ser más relevante la conmemoración de este año. Los ataques del 7 de octubre, la guerra en Gaza y el auge del antisemitismo han contribuido a normalizar la negación o la relativización del Holocausto. Con fines políticos o ideológicos, se intenta convertir a las victimas en supuestos verdugos. En nombre de posiciones actuales, algunos parecen olvidar, e incluso justificar, la tortura y el asesinato de millones.
Es innegable que el debate contemporaneo gira en torno a lo sucedido en Gaza: si puede hablarse o no de un genocidio. El uso del lenguaje es fundamental, y pueden presentarse argumentos de un lado y de otro. Lo cierto es que estamos en dos contextos históricos claramente diferentes. Con algun trasfondo antisemita, algunos encuentran en los hechos actuales la oportunidad, largamente esperada, para señalar a los judíos, negarles su condición histórica de victimas y convertirlos, como colectividad, en victimarios.
Vivimos, sin duda, un momento en el que presenciamos crimenes contra la humanidad. Que esta fecha sirva entonces para reconocer y condenar todos esos crimenes, en cualquier parte del mundo, y no unicamente aquellos que resultan funcionales para reforzar posiciones políticas o ideologicas.
Finalmente, esta conmemoración es también una advertencia sobre el uso del lenguaje. La ligereza o el descuido en las palabras es también una forma de ultrajar la memoria de las victimas que, como Primo Levi, se preguntan frente a su verdugo: ¿si esto es un hombre?

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