RAMIRO TABARES IDARRAGA
El próximo incremento del salario mínimo debe responder a la realidad de la reactivación económica del país y como los principales indicadores vienen en un crecimiento sostenido. Cuando hay capacidad de pago y hay poder adquisitivo, es cuando los consumidores acceden de manera plena a los bienes y servicios; en una dinámica de beneficios para todos.
En este país, hasta antes de la llegada del gobierno del cambio, hizo carrera que los sacrificios los ponían los trabajadores con incrementos salariales por debajo de la inflación, y los mataban con argumentos peregrinos que altos salarios disparan la inflación, afectan el empleo y que la escala de subiendas perjudican al propio asalariado. Nada más mentiroso y banal. Si hay capacidad de compra, se mueve la demanda interna y sectores clave como el agropecuario y terciarios de bienes y servicios, pueden vender sus producciones e inventarios, en una dinámica de una economía en crecimiento.
Por años fueron los banqueros, empresarios y la prensa vendida de palacio, los que manipularon y dominaron las comisiones encargadas de concertar los incrementos con los resultados obvios. Se tiene uno de los salarios más bajos de la región y los niveles de pobreza y vulnerabilidad son muy altos. Esos expertos en economía ganan más de 100 millones al mes, con privilegios y asesorías en muchas empresas, se parecen a los banqueros y empresarios llenos de exoneraciones tributarias otorgadas por gobiernos serviles como los que alimentaron la dupla maléfica Uribe-Gaviria por décadas.
Otro grupos de expertos del Banco de la República han salido con cajas disonantes a pedir mesura en temas salariales. Estos devengan más de 51 millones al mes, tienen período fijo y pueden reelegirse. Lo mismo congresistas y magistrados de las altas cortés. Estos han construido el país desigual y excluido que se tiene. A todos ellos se ha dirigido el Presidente Petro en el sentido que este aumento salarial será digno para millones de colombianos.Por ello el amplio respaldo popular y la calificación como el mejor presidente en la historia del país.

