Alexander Ríos Arboleda
La gobernadora del departamento del Tolima Adriana Magally Matiz, es una dirigente que ha descollado en el manejo del ente territorial, de allí el reconocimiento como una de las mejores gobernantes departamentales en la medición que hacen varias encuestadoras y por supuesto sus indicadores de gestión.
En la dinámica propia con el gobierno nacional, las controversias con él han sido continuas, por la falta de apoyo al territorio ante la creciente inseguridad, la crisis en salud por el limitado presupuesto, y finalmente el ataque sin cuartel a las finanzas departamentales con una emergencia económica que erosiona los ingresos para el funcionamiento.
La posición de Adriana Magally con el gobierno Petro, ha sido respetuosa pero contundente, reclamando para los departamentos el trabajo en equipo con el cual se construye país, independientemente del pensamiento ideológico con el cual fueron escogidos, entendiendo que la función pública ya en el poder es un ejercicio para todos y no solo para quienes votaron por ellos.
En el municipio de Chaparral se programó un evento en donde la Agencia Nacional de Tierras entregaba los títulos de propiedad a cientos de campesinos, como era de esperarse, el alcalde del municipio y por supuesto la gobernadora asistieron, no solo por ese trabajo mancomunado para el desarrollo social de la triada municipio, departamento y nación, sino porque son sus amigos del territorio, a los cuales atienden directamente para ayudarles en temas de vías, educación, insumos agrícolas, entre otras. Ya en el recinto, el saludo de Adriana Magally a cada uno de los beneficiados y amigos era lo propio. A este gesto, invitados de otras regiones decidieron chiflarla y arrojarle objetos, propio del estilo de fanáticos, convertidos en siervos de la causa petrista. Posteriormente en la tarima, el desprecio y desconocimiento de la presencia del alcalde y la gobernadora, se hicieron evidentes al no concederles el uso de la palabra a quienes día a día luchan por las causas chaparralunas y tolimenses, a lo cual Adriana Magally se despidió de la mesa principal y del presidente quien había sido convocado a hacer el discurso de cierre.
El irrespeto a la gobernadora Adriana Magally no es culpa de quienes orientan el protocolo, es de la ministra de agricultura y el presidente, quienes aprueban el orden del día, enviando el mensaje que han perpetuado en su estilo de gobierno de Colombia, pisotear a quienes no piensen como ellos.
P.D. Toda la solidaridad a los colombianos que hoy por culpa del invierno han tenido que abandonar sus casas y fincas, momento de unión para conseguir los recursos de reconstrucción.

