Jairo Arango Gaviria
Columnista
La Carta a Garc?a fue escrita por el estadounidense Elbert Hubbard en 1899. El texto se trata de una carta que es entregada a un hombre llamado Rowan, por parte del presidente de los Estados Unidos para ser entregada al revolucionario Calixto Garc?a en la isla de Cuba, durante la guerra de la independencia de este pa?s ante Espa?a.
De la lectura de La Carta a Garc?a (siempre vigente), se desprende que desde siempre hay que luchar contra la zona de confort, contra la pereza, la negligencia y la falta de compromiso, haciendo las cosas con sentido de pertenencia y buena actitud.
A ra?z de la pol?mica surgida en el pa?s porque una carta que envi? el Ministerio de Justicia al gobierno de EE.UU. para que le diera tr?mite a una informaci?n solicitada por la JEP (Justicia Especial para la Paz), nunca lleg?, a diferencia de las recomendaciones consignadas en La Carta a Garc?a, lo que se desprende es negligencia, falta de compromiso y desd?n.
Esta experiencia, debe ser estudiada en todas las empresas p?blicas, privadas y centros de educaci?n como ejemplo de las malas prácticas administrativas, que es necesario corregir por el bien de las empresas y del pa?s.
La p?rdida de la carta para recoger, por parte de EE.UU. las pruebas contra Santrich, como requisito de suma importancia solicitada por la JEP, debe servir para mostrar que empresas de env?o de correspondencia como 4-72, nos indican que la negligencia, la irresponsabilidad, la pereza y la falta de compromiso, son los malos h?bitos con que se trabaja hoy en algunas dependencias del Estado. No es suficiente sacar matr?cula de honor en la Universidad, si a la primera cita de trabajo llegamos tarde.
Este caso, enmarcado en la ?nica variable, de negligencia administrativa, seguramente se repite cada d?a en todas las organizaciones p?blicas, con intenci?n o sin ella, con la seguridad que pasan de bajo perfil, por temor a asumir las consecuencias que se puedan desprender.
Si los canales de comunicaci?n para casos que son ?conos para el pa?s, como la Embajada de Colombia en EE.UU. o la de EE.UU. en Colombia, no fueron utilizadas para hacer llegar una carta, podráa pensarse en que no se est?n haciendo bien las tareas; raz?n por la cual las herramientas tecnol?gicas de comunicaciones son inoperantes, cuando se utilizan mal, o cuando la actitud del usuario es de desgano.
Como recomendaci?n, se sugiere a los Ministros y demás funcionarios, leer La Carta a Garc?a, para que situaciones como la se?alada no se repitan, y los colombianos no sintamos pena ajena frente al mundo. Debe admitirse el error, con el compromiso de mejorar, as? sea partiendo de lo más elemental: Entregar con ?xito una carta a su destinatario.
