Ramiro Tabares Idárraga
Columnista
Las relaciones comerciales entre los gobiernos de Canadá y USA, están tensas por el manejo de un producto esencial y vital para la economía de Canadá como es la leche y sus derivados. Estos países, tiene una historia larga frente a temas binacionales, que van desde el control de migrantes, acceso a armamento y fuga de capitales. Es una frontera terrestre de mas de 9 mil kilómetros, aparte de puertos y aeropuertos. Es más fácil abrir que cerrar.
Hasta ahora, el mercado de la leche canadiense ha estado protegido por el sistema de gestión de la oferta que, aunque debilitado en los últimos años, sigue descansando sobre tres pilares:1- control de la producción, de modo que la oferta sea suficiente para satisfacer la demanda canadiense;
2- el establecimiento de precios, que permite a los agricultores obtener un precio justo en relación con sus costos de producción, evitando una gran fluctuación en los precios al consumidor;
3- control de las importaciones para que se pueda mantener el equilibrio en el mercado canadiense entre oferta y demanda. Cláusulas válidas para Canadá, donde el sector primario tiene grandes prerrogativas. Antes las desavenencias, recurrieron a un árbitro, quien en la decisión tomó partido por la posición de USA.
La disputa de los países norteños, plantea abrir el debate frente al productor nacional de leche y derivados. Acá hay configurados monopolios empresariales como Colanta, Alpina y Alquería, quienes se apoderando de tierras y ganados y en asocio de los defensores de los TLC, han acabado con la producción criolla, elevando precios al consumidor y convirtiendo elementos esenciales en artículos de lujo. Estas reglas del mercado deprimen la demanda interna y nos regresaron a la esencia de ser un país aguapanelero. Esto tiene consecuencia en la salud de las nuevas generaciones y en el rendimiento escolar.
El nuevo gobierno, debe apersonarse del tema. No solo están en juego la supervivencia de millones de familias campesinas pobres, sino de de tenderos de barrio ya que el producto tiene poca salida; y lo más grave los problemas de salud por la mala nutrición de los menores. Esta nación, tiene todo para impulsar una política pública en defensa de la producción nacional.
