La otra revolución, desde las cenizas del Ave Fénix

Oscar Alberto Díaz Garcia
Columnista

Acaban de radicar en la Comisión de Acusaciones de la Cámara unas denuncias contra Petro, por indignidad en el ejercicio del cargo, ya que violó de manera comprobada los topes financieros en la campaña electoral. Una, incoada por el distinguido jurista especializado en asuntos electorales el Dr. José Manuel Abuchaibe, otra más por el excandidato presidencial y candidato a la Alcaldía de Medellín, Federico Gutiérrez.
Ambas buscan que el Congreso cumpla sus funciones e investigue, juzgue y condene al Presidente, por violar la ley. Es la mejor manera de rechazar, como verdadera revolución, las equivocaciones de un sistema de gobierno que pretende corregir fallas protuberantes de la historia de la República, lo cual es innegable pues existen, pero de manera absolutamente equivoca: el fin no justifica los medios.

La verdadera revolución radica en convertirnos en la nueva Ave Fénix retomando la dignidad, la democracia, las libertades y la soberanía, que sepultaron los narcos socialistas; las sepultaron y no nos dimos cuenta. Cavaron poco a poco esa sepultura en el hueco de la ignominia, personajes como López Michelsen, Belisario Betancourt y
César Gaviria con su colcha de retazos, la constitución del noventa y uno. Poco después Ernesto Samper resolvió, con recursos de la mafia, robar las elecciones a Andrés Pastrana.
La tumba lista y la agonizante victima al borde del hueco, los encargados del puntillazo final lo hicieron bien, siguiendo siempre las ordenes de Cuba con los recursos del siniestro personaje Soros. Me refiero de hecho a los alias Santiago y el Cacas. El pueblo cree que como ambos llegaron al poder a través del voto, somos una democracia. Parece el soberano no percatarse de una monumental verdad: tanto Santos como Petro nos esquilmaron las elecciones, al igual que hizo Samper Pizano.

De ahí la necesidad de apoyar de forma contundente el juicio político legítimo ya iniciado, evitando que se repitan las maromas politiqueras a cuya cabeza estuvo el entonces reprentante a la cámara Horacio Serpa, quien logro convencer su bancada de precluir y archivar el proceso.

Luis Alfonso Garcia Carmona afirma que “por tratarse de un juicio político, es obvio que todos los ciudadanos debemos participar. La mejor manera de hacerlo es apoyar la denuncia con nuestra firma, para lo cual los organizadores están diseñando la forma de hacerlo de manera virtual o físicamente durante las próximas marchas de protesta que se están programando”.

La democracia no consiste en ganar las elecciones al precio que sea. Tampoco, en justificar los fines legítimos utilizando arbitrariedades, tramoyas, corrupción, para tratar de componer un siglo de malos gobiernos. Está resultando peor el remedio que los males.
La otra revolución provendrá cuando los engañados se quiten la venda y se unan al resto del pueblo, para sacar del juego a los de siempre, pero proscribiendo también el narco socialismo abyecto.

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