La polarización frente al 12 de octubre

Por: Víctor Zuluaga Gómez

Por mucho tiempo se llamó “El día de la raza” al 12 de octubre, fecha en la cual se hizo realidad la llegada de los europeos a territorio americano, a tomar posesión de las tierras que el Pontífice del momento, como delegado de Dios en la tierra, donó a los reyes católicos de España.
Me decía un gobernador indígena del Chamí, que “en antigua”, el sacerdote español de Santa Cecilia, lo llevaba a una reunión en la plaza principal y él debía decir: “Vivan los doce de octubres”. Un líder afro, también de Santa Cecilia, me comentaba que, en las ceremonias de izadas de bandera, en el colegio de dicho poblado, debían cantar el himno de España.
Pasaron los años y entonces se consideró que no era conveniente hablar de conquista, de dominación sino de “Encuentro de dos mundos”. Por último, ya en tiempos recientes, en la medida que los movimientos indígenas han tomado fuerza, los términos utilizados para referirse al 12 de octubre son los de “invasión”, “ocupación”, “dominación” y se han llevado acciones en donde se han derribado gran cantidad de estatuas representativas de la presencia española.
Digamos que, en su momento, producto de la ignorancia, a la cual se le podría añadir también la avaricia, a los africanos se les sometió a esclavitud y a los aborígenes se les despojó de sus tierras y se les sometió y obligó a pagar unos tributos a unos monarcas que ocuparon tierras que no eran de su propiedad. Hoy en día, no es posible asumir una posición extrema de destruir todos aquellos monumentos que en su momento erigieron los europeos, sino pensar en erigir también a su lado también monumentos que hagan justicia a los indígenas y a los afros que sufrieron tal dominación.
Debemos entonces pasar a consolidar lo que se ha llamado la decolonialidad, es decir, conocer cuáles son aquellos valores que los europeos nos impusieron y al mismo tiempo valorar las cosmovisiones de quienes fueron sometidos. Idiomas, creencia y estéticas, bien vale la pena ser revaloradas.
Y definitivamente lo que no tiene presentación es que autores como el doctor Antonini y Pablo Victoria, sigan hablando en la actualidad de las bondades que tuvieron los europeos con los bárbaros, los incivilizados pueblos americanos, al imponerles unas creencias y valores considerados como de mayor jerarquía.

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