Por: Carlos Andrés Hernández
Pasada la alocución presidencial el 7 de agosto, el presidente Petro en un tono sereno y conciliador, habló de los diferentes retos y reformas a enfrentar en este segundo año de gobierno presidencial. Colombia como potencia de vida fue el centro de la exaltación del discurso, donde se resalta que es de gran importancia llegar a un acuerdo total de Paz con el fin que el país vuelva a las sendas de la tranquilidad y la productividad para el desarrollo. Para esto es de gran importancia recuperar y construir un verdadero tejido social, con políticas claras que llegan a todos sectores de la población, especialmente de aquellos sectores vulnerables donde más de 15 millones de ciudadanos incluyendo niños, mujeres y adultos mayores se encuentran sumidos en gran masa de pobreza, muchos con graves problemas de necesidades básicas insatisfechas, deficiencia alimentaria, desempleo, vulnerabilidad ante grupos violentos y desplazamiento entre otros problemas. Para construir verdaderas soluciones a problemas encarnados por décadas no solamente se requiere buenas ideas y voluntad, sino que también se requiere una gran dosis de diplomacia, capacidad de escucha y disposición de dialogo para sentar en la mesa a muchos actores formales e informales que hacen parte de la institucionalidad colombiana o de grupos que pueden estar al margen y que hacen parte de situaciones o conflictos que aquejan nuestra patria. La administración del Presidente en cabeza de sus Ministros ha carecido en su gran mayoría de instrumentos de acercamiento y diplomacia para posicionar sus propuestas e ideas llevándolas a escenarios que sean considerados exitosos. Estamos de acuerdo que los colombianos queremos una paz total o que es necesario poner sobre la agenda reformas cruciales para el bienestar y superación de problemáticas que aquejan a los colombianos por décadas, como las reformas laboral, pensional o la salud, donde en esta última es importante revisar un sistema en el cual los intermediarios se quedan con la utilidad subcontratando los servicios y los operadores principales como clínicas y hospitales trabajan a déficit con una enorme cartera por cobrar lo cual se ve reflejado en el detrimento del servicio y la mala atención especialmente en alta complejidad para los colombianos. Estamos de acuerdo que se debe revisar lo que se encuentran fallando, construyendo sobre lo construido, pero no destruyendo lo avanzado. Sin embargo para construir y consolidar los objetivos trazados es de gran importancia tener en cuenta dos aspectos, lo primero es el tacto y agilidad para abordar a los diferentes actores de la sociedad que intervienen en dichas problemáticas, por ejemplo las relaciones del Presidente con el Congreso no son buenas y parte de esa ruptura se debe a la falta de experiencia y manejo de su gabinete de ministros, el cual se demostró en temas de la salud, tan importante para los colombianos donde la Ministra saliente no supo poner sobre la mesa la integración de las propuestas de los diferentes actores, generando gran malestar y disparidad en los consensos. Esto se pudo evidenciar en las diferencias sustanciales que tuvo hasta con sus propios colegas de gabinete, como el exministro Alejandro Gaviria que acusa a la exministra Corcho de no tener en cuenta las sugerencias y propuestas de diferentes actores de la sociedad civil importantes en la discusión. Otro aspecto que debe tener en cuenta el presidente en este nuevo periodo, es que el ejemplo nace por casa y no le favorece para nada los escándalos familiares y de manejo de dineros que ingresaron a la campaña presidencial, un ambiente con vientos tortuosos no favorece en nada la gobernabilidad y el bueno rumbo de las reformas y políticas públicas. El Presidente debe bajarle al orgullo y la soberbia, donde esperamos que este nuevo periodo tenga un mejor aire que lleve a la reconciliación y el consenso de todos los actores.

