Ramiro Tabares Idárraga
Columnista
Dice Jorge Orlando Melo en su libro “Historia Mínima de Colombia”, que este país está formado por regiones geográficas relativamente aisladas y de difícil acceso, situación que ha marcado su historia, desarrollo y sobre todo su grado de pobreza y abandono. En varios capítulos de tan importante obra, se hace una presentación y análisis de esos temas gruesos relacionados con el desarrollo de la economía del país por regiones, donde el académico concluye que somos la historia de un país que ha oscilado entre la guerra y la paz, la pobreza y el bienestar, el autoritarismo y la democracia.
En gobiernos anteriores se acordaban de La Guajira para tres cosas, echarles la fuerza pública si había protestas, vender y enajenar los recursos naturales y robarse los presupuestos de los programas de alimentación escolar, salud pública, vías terciarias, entre otros. Este departamento tiene el mayor número de gobernadores y alcaldes condenados por delitos contra la administración pública. Los otros no han sido enjuiciados ya que son ricos y poderosos, pagando abogados encargados de sobornar fiscales, jueces y magistrados. El partido Conservador y los amigos de cambio radical aportan la cuota más alta.
Este gobierno actúa diferente. Aplicando una descentralización efectiva, trasladó esta semana todos sus equipos y logística para La Guajira. Hubo diálogo directo del gobierno con comunidades, estudiantes, empresarios y todos los sectores a fin de exponer sus necesidades e inquietudes.Los indígenas, ambientalistas y usuarios campesinos fueron escuchados de viva voz para exponer sus problemas ancestrales. No con promesas sino con hechos reales desde el presidente, ministros y altos consejeros, se dieron a la tarea de hacer lo que ningún gobierno había hecho. Entrega de tierras, creación de una universidad étnica, titulación de predios, vías terciarias, reformulación del PAE para ser administrador por las propias comunidades y no las mafias empresariales, hacen parte de los logros alcanzados. La historia tiene una deuda con La Guajira, la cual se paga con obras de inversión, protección del medio ambiente y los recursos naturales; y sobre todo respecto con los pueblos ancestrales.

