Luis García Quiroga
Es verdad que la polémica se inició a finales de 2019 cuando el electo gobernador Víctor Manuel Tamayo escuchó y acogió la idea de varios ingenieros y arquitectos pereiranos de acabar el contrato de concesión de Cerritos y convertirlo en un modelo público para hacer rendir la platica con más y mejores obras viales.
Es verdad que el proyecto tuvo las incertidumbres propias de lo disruptivo, novedoso y manejado con criterio público que, como dice el exalcalde Álvaro Ramírez González, “Todo lo público es podrido”.
Es verdad que, al inicio, el empresariado pereirano dudó de la idea, pero luego pidió certezas técnicas y financieras al cabo de las cuales, en cabeza de Felipe López Hoyos, James Fonseca y Luis Fernando Sanz, apoyaron al gobernador Tamayo creando una veeduría cívico- técnica clave para convocar, zanjar diferencias y avanzar.
Es verdad que, en mayo de 2020 en plena pandemia, la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán adoptó la idea. Dijo entonces: “Es un proyecto regional porque desde Roldanillo, la dinámica económica gravita hacia Pereira”.
Es verdad que, pese al rechazo de algunos sectores de Pereira, desde Invías y gracias al inicial apoyo del ingeniero risaraldense Guillermo Toro Acuña, se avanzó mucho en la promoción, organización y estructuración del proyecto.
Es verdad que para evitar que se evaporaran los dineros recaudados en el peaje Cerritos, se creó una fiducia con patrimonio autónomo (cerca de $2 billones en 20 años, solo se pueden destinar al plan de obras Vías del Samán).
Es verdad que en Cali el pasado viernes se aprobaron $350 mil millones para La Romelia-El Pollo ($200 mil millones); estudios y diseños doble calzada Zaragoza-Aeropuerto Santana de Cartago. Estudios y diseños segunda calzada Cerritos-La Virginia y puente sobre río Cauca. Rehabilitación de la vía Panorama en el Valle. Rehabilitación de la vía Cartago-La Victoria; y una adición de recursos para la compra de predios de la intersección Galicia.
Es verdad que hay factores determinantes que alinearon los astros de Vías del Samán: la alergia del gobierno Petro por las concesiones viales; los avances en diseños de los proyectos viales; el retorno de Findeter a la categoría de banco de primer piso y que el exdirector de Findeter sea hoy el ministro de Hacienda.
Es verdad que el gobierno Petro tiene plata, pero baja ejecución presupuestal, y que gracias a la tozuda gestión regional estructurando el proyecto, Vías del Samán hoy tiene, por fin, luz verde.
Finalmente, es verdad que lo que está en juego es la recuperación de la confianza y la credibilidad en la gestión pública, tan venida a menos. Y es válido recordar que las oportunidades las pintan calvas.

