Los mosqueteros Trump, Petro y María Corina

Juan Hurtado Cano

Puede que me empiecen a llover rayos y centellas por lo que diré este día, pero estoy totalmente de acuerdo con la intervención quirúrgica de inteligencia en Venezuela ordenada por el Presidente Donald Trump al sacar con toda   “delicadeza” al sanguinario dictador Maduro y su perversa cónyuge, Cilia Flores, para ponerlos de ” patitas” ante los tribunales de New York para que respondan por narcotráfico y sus crímenes de lesa humanidad con su pueblo.  Nadie más lo podría hacer ante la salvajada criminal de todos los compinches Padrinos, Diosdados, Rodríguez y otros especímenes internacionales que lo protegían como Putin, Xi JinPin, los Ayatolas, los Kirchner, con otros criminales como los Castro y Hugo Chávez, y hasta con el señor Petro, quien lo abrazó en seis visitas que le hizo, y entre todos le ayudaron a saquear en más de 25 años al país hermano, con 8 millones de exiliados (tres de ellos en Colombia).

Ayer, María Corina Machado, la heroína mundial, fue a agradecerle a Trump sus acciones y a compartir su Premio Nobel de Paz por ayudarle a salvar a su pueblo sojuzgado y oprimido, con un siniestro aparato militar corrompido y colectivos chavistas que se perpetuaron en el poder con el robo de sus elecciones. Recordemos que el General francés Lafayette le entregó en Lima hace 200 años a nuestro Libertador la medalla Jorge Washington por el éxito de su campaña libertadora para las 5 naciones americanas, mientras nuestro “mosquetero” paisano alista maletas para Washington, seguramente para obsequiarle a Trump ninguna medalla, ningún premio, pero sí las rodilleras con las que habrá de llegar, a la Casa Blanca, a regañadientes…

Y aquí terminamos con el escenario desolador del lunático y enfermizo inquilino de la Casa de Nariño quien, después de destruirnos el sistema de salud con la Corcho y Jaramillo, sus áulicos ministros a bordo, que nos dejaron sin medicamentos para los abuelitos, llorando y haciendo infames colas para reclamar lo que nunca les entregaron, con un país incendiado por el narcotráfico y las bandas criminales quemando nuestros territorios después de su fracasada y fanática “paz total” que cobra diariamente le vida  de los heroicos Policías y soldados de la Patria, acabando con lo que nuestro más grande mandatario, Álvaro Uribe, había reconstruido con su acertada política social y de Seguridad Democrática que tanto defendimos en el Congreso de la República y a pesar, también, del traidor de Santos quien, aliado con los terroristas de las Farc, les volvió a entregar todo lo ganado para comprarse un Premio Nobel de Paz que, por fortuna, rescató en su prestigio la gran María Corina Machado, la verdadera amiga y vecina de Colombia. Una gran Avenida en una capital nuestra debería llevar su nombre, como ya lo decretó la ciudad de Miami, por ser ella la infatigable luchadora por la libertad y la democracia de nuestras naciones hermanas.

Y de todo este panorama descrito nada dicen las decrépitas e inútiles Naciones Unidas, la OEA, la comunidad Internacional en general… España, por ejemplo, con el Zapatero y su Pedro Sánchez, comunistas que han sido los validadores del régimen chavista madurista sinvergüenza, y a los prisioneros Ibéricos liberados les advierten que no pueden abrir la boca ni contar las barbaridades y torturas al interior de la cárcel Helicoide en Caracas, contrario de lo que dice la otra gran mujer verraca, mi admirada Primera Ministra de Italia, Georgia Meloni, que los invita  contar las verdades de lo ocurrido en la atormentada Patria de nuestro Libertador.

Para terminar, quiero recordarles a algunos vecinos de columna “Petro- Cepedistas”, que siguen soñando sus mentiras, que Milei reconstruye la Argentina con su inteligencia libertaria y en Colombia la reconstruirá de caos desenfrenado el imparable Defensor de la Patria, Abelardo de La Espriella, con la otra valiente mujer a bordo, Paloma Valencia. Y me parece oportuna la rebelión al nefasto “Decretazo” inconstitucional petrista de impuestos por parte los gobernadores liderados por el antioqueño Andrés Julián Rendón, para no aplicarlo, mientras la Corte Constitucional dicte su sentencia.

 

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