Ministra: ¿Por qué adjudicará de afán Aerocafé al “zar de los peajes”?

El pasado 26 de noviembre, el gobierno nacional emitió un comunicado en el que plantea una inversión en infrastructura de transporte de 321 billones,  5 veces superior a las vías de cuarta generación. Con $4,4 billones proyectados para infraestructura aeroportuaria. Uno de sus proyectos priorizados es Aerocafé, ubicado en Palestina, Caldas y que será adjudicado -¿de afán?-  el próximo 15 de diciembre por $634.000 millones de pesos.

La infraestructura en Colombia ha estado marcada por empresas que, más allá de las obras, han tejido redes de poder económico, político y familiar desde los años 90. Una de ellas es KMA Construcciones, de Menzel Amín, quien hoy aparece como parte del único consorcio (Cuyo socio es el grupo Solarte) interesado en construir el Aeropuerto del Café, un proyecto estratégico para el Eje Cafetero que ha sido símbolo de promesas incumplidas y caja registradora de políticos de turno durante más de cuatro décadas.

KMA es una empresa cartagenera que se consolidó rápidamente en las últimas dos décadas como un actor dominante en el sector de concesiones viales. Su portafolio actual incluye el contrato de obra del aeropuerto de Tolú,  adjudicado por este gobierno en noviembre de 2023; las concesiones viales como Autopistas del Caribe, Transversal del Sisga, Autopista del Nordeste antioqueño, Troncal Magdalena 1, Troncal Magdalena 2 (Ruta del sol) y la recientemente concesión revertida al gobierno Autopistas de la Sabana. Estas concesiones tienen como fuente de ingresos 16 peajes.  Además es accionista mayoritario de la Unión Temporal Peajes Nacionales, encargado del recaudo de 36 peajes del INVÍAS.  Estas concesiones, donde además son socios del grupo Ortiz,  le han permitido controlar  varias vías en la Costa Caribe y otras regiones del país. El Grupo Ortíz, adermás,  le fue adjudicada en este gobierno la concesión férrea La Dorada – Chiriguaná, lo que deja bajo el control de estos dos grupos, el transporte vial, férreo y aéreo en gran parte del Caribe Colombiano.  

La trayectoria de KMA no ha está excenta de investigaciones judiciales y disciplinarias, especialmente por el caso Odebrecht. En el presente, KMA enfrenta problemas sociales y ambientales derivados de sus concesiones. Las comunidades han protagonizado manifestaciones en peajes, denunciando tarifas abusivas y falta de inversión en vías alternas. Ambientalistas han cuestionado el impacto de dobles calzadas en ecosistemas frágiles, mientras líderes sociales reclaman que las concesiones benefician a pocos y afectan a muchos. En el aeropuerto de Tolú, se presentaron problemas de suspensión de obra, ante los hallázgos arqueológicos, lo que evidencia los problemas de planeación y análisis integral de este tipo de proyectos. Además, la empresa ha demandado al Estado colombiano en busca de compensaciones económicas, mostrando su doble rol: contratista privilegiado y litigante frente al mismo gobierno que le otorga los negocios.

Los lazos familiares también atraviesan el poder político, no sólo por su cercanía con el congreso, si no porque Margarita Amín, sobrina de Menzel es esposa de Simón Gaviria,  hijo del expresidente César Gaviria.  Así, las concesiones viales se entrelazan con las élites políticas que han marcado el rumbo del país, reforzando la idea de que los negocios de infraestructura no se sostienen solo en contratos, sino también en redes familiares y políticas.  PD/ Ministra: ¿Cuál es el afán de adjudicar a un sólo proponente?

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