Mitos, ritos e hitos observados

La gentrifricación es un proceso de renovación urbana que implica el desplazamiento de la población originaria, históricamente marginada por su condición socoeconómica, por otros grupos de mayor poder económico y político, que pretenden seguir dominando al menos favorecido. Este sistema busca perpetuar un statu quo donde los propietarios mantienen el control de medios de producción, sobresaliendo, paradójicamente su recurrente influencia, mediante la explotación y la inducción del pensamiento, donde sobresalen, por el absurdo de no producir bienes y servicios virtuales a cambio de vender información manipulada,
sin ninguna utilidad para el pueblo, solo a fines de sus intereses.
No se causa productividad como debería ser, siendo este atributo territorial, imbricado con los otros, generador de transverzalizacion multidimensional, determinando finalmente un territorio imaginado donde la población se envilece relativamente, dada su condición de participes discriminados en ricos y pobres donde los ostentosos se transforman en empresarios de la nada virtual, obteniendo pingues ganancias. Los pobres no existen, reciben virtualmente en función improductiva su forma de vivir holgada y feliz, por no hacer productivamente nada.
Esta dinámica es lo que hoy, en el neoliberalismo, se llama “virtualidad económica o mercancía artificial”.
Todo se vende o se compra en función del dinero como única medida de valor, otra engañosa e imaginaria forma mercantil, por el modelo territorial dominante – economía de apariencias-. Debido a la inexistencia del producto transformado, pero hábilmente mimetizado por los virtualizadores del espacio -mediante redes sociales convierten, con especial atrevimiento, la adiccón digital en mercancía. Comiendo puro cuento; nutrientes surgidos de las transformaciones naturales, no se dice nada pero se vende humo y algodón de azúcar por montones, simulando prosperidad donde solo hay vacío.
El lawfare -instrumentalización de la Justicia- remplaza la búsqueda de la verdad por la clasificación de los asuntos y el refinamiento del combate. La persecución económica virtual remplaza la oferta y la demanda por las presuntas leyes del mismo. La productividad desaparece imponiéndose el economista, también virtual,
que no es precisamente la economía. Surgen los economistas Doctores, PHD, Magísteres, Especialistas convirtiendo a la madre economía en su sirvienta. Se convive y se opina en economía sin saber de ella y así se decide. Ojo con la contradicción.
La economía liberal expresa el modelo ocupacional desde la libertad, el mercado la equidad y la protección ambiental en sus postulados y leyes fundamentales. Decir equidad y no igualdad, identifica el capitalismo progresista. Manifestar capitalismo desigual e injusto con ansias de poder absoluto, muestra el conservadurismo.
Produccion igualitaria y comunal es fundamento de un modelo ocupacional soñado que nunca sucederá, en razón exclusiva al individuo caracterizado por egoísta. El colectivismo posmoderno es la gran utopía de la humanidad. ¡He aquí el gran mito!.
Volviendo a la parroquia comarcana, en nada se diferencia de las demás en el mundo holístico del ordenamiento territorial, los dos mitos rectores con sus ritos e hitos, Pereira liberal y cívica. Se hace referencia a la idea partidista donde su actitud es conservar y su aptitud es no pensar correctamente. Su economía tiene en el sector comercial y agrario su vocación con fundamento al carácter privado de la propiedad concentrada en latifundio y grandes plataformas,
Pereira es la segunda ciudad más costosa de Colombia; mayor en consumo comercial y densidad en vehículos de alta gama en todos los estratos, pese a tener un indicador de dos dígitos de desempleo; ciudad tercerizada (bajos Ingresos); la informalidad con mayor concentración en función de las remesas. La pobreza es una trampa y sus pobladores dicen vivir felices.
Resulta enigmática para los observadores sensatos y transparentes, pero desde la perspectiva interpretación de economistas emergentes, es claro que Pereira es la Ciudad predilecta, para el ejercicio de economías soterradas donde convergen el narcotráfico; el nalgotráfico -masculino y femenino-; la pornografía; el contrabando; la trata de blancas; la corrupción en lo público; influencia, la manipulación y compra de las decisiones ciudadanas al momento de elegir los mandatarios; la apatía y el desinterés popular por saber y cuestionar su verdad, hacen de Pereira la ciudad de puertas abiertas, cívica por excelencia y antonomasia, alcahuetería y alienación cultural; esa razón y otras más.
“Nadie es profeta en su tierra”, dice el famoso adagio popular, lo que puede entenderse fácilmente así: Si localmente alguien se atreviera a denunciar el lavado de dinero, obtenido de las diferentes prácticas ilegales imperantes en la ciudad, la corrupción, la influencia de las fuerzas irregulares o la infinidad de males que la aquejan, sus coterráneos lo ignorarán, puesto que el decir es: “ya se sabía”, mientras tanto, es posible que un académico de Bogotá al hacer público un estudio sobre la misma problemática, sea reconocido como “visionario”, igual no pasará nada judicialmente, según sea la influencia de poder de los denunciados, pero será destacado. Continuará: “Pereira Cívica”.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -