No es el camino, es tu caminar

No te preocupes tanto por el credo que has de profesar, porque ciertamente no es el camino, es el caminar. No es la vía la que hace que llegues a un lugar, es la disposición para seguir en la marcha, a pesar de tropezar. Entonces la senda puede ser rocosa o una vía asfaltada, si te vas a cansar, si no quieres caminar, desistirás en medio de la marcha y a ningún lugar llegarás.
¡Caminante! No es el camino, es tu caminar; no eres la iglesia que visitas sino lo que en otros has de sembrar; Tampoco eres el incienso que quemas o las meditaciones prolongadas las que te van a salvar; es la disposición verdadera para, a tus propios demonios, poderte enfrentar.
Tus pasos dejan la marca del camino que has recorrido, mira hacia atrás, revisa si son caricias o golpes que han dolido. Entonces no es la senda, sino las huellas en ella, no es la trocha, sino lo que haces con la piedra que te encuentras. Es el paso que marcas mientras pretendes avanzar, la conciencia con la que, hacia adelante vas; el amor que ofreces, el sufrimiento que decides mitigar.

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