Soy fuego y el universo quiere que arda, pero no que me consuma, jamás que se queme mi alma; Incluso el fuego se muere, también la llama se apaga, si no uso madera seca se acabará la fogata. Sí, puedo compartirte mi fuego, puedo iluminar tu noche si lo necesitaras, podría regalarte un poco de candela para que te calentaras, pero no puedo encender tu hoguera, tu solo debes dar esa batalla.
No pretendas que lleve de mi fuego para ayudar a calentar tu ramada, la morada de la que eres dueño, debe tener una chimenea instalada, el fuego que llevas por dentro debe calentarte el alma. Yo soy dueña de mi luz, de mi hoguera y mi fogata, también de mis noches frías cuando llega la nevada. Si te obsequio mi luz podría quedarme congelada, pero si la comparto, y tu enciendes la tuya, aunque te vayas y yo quede sola, otra persona será iluminada. Quiero ver como reúnes leña para hacer tu llamarada, compartir algunos palos para que el calor jamás se nos vaya. Mantén tu madera seca, bajo techo y bien cortada; que jamás tengas que pedir fuego, que sea tu luz la que se comparta.

