?Nos duelen los venezolanos?

Andr?s Garc?a
Columnista

?Colab?renos por favor, somos venezolanos. Necesitamos de su solidaridad. No tenemos comida ni techo?. Este texto real, quejumbroso, sollozante, conmovedor, lamentable, elegiaco, desgarrador -que más pareciera ambientar la escena culmen de la trama social de una pel?cula basada en el apocalipsis- es extra?do de uno de los tantos carteles escritos a mano alzada por parte de numerosos grupos de personas, quienes diariamente imploran asistencia en plazas, sem?foros y demás sitios p?blicos de nuestras ciudades. Pereira no es la excepci?n.

 

?El perfil urbano cambi?! La ciudad tiene una marca social deambulando por sus calles. La injusticia camina insolente por las aceras vestida de informalidad, a la caza de la venta de frutas, artesan?as, dulces, bolsas de pl?stico o bol?vares que le permita al menos a sus improvisados comerciantes terminar el d?a con un bocado de alimento, para subsistencia propia y de familiares. El drama de miles de venezolanos es una dura realidad que vive el mundo contempor?neo. Es una dura realidad que padece la humanidad de finales del segundo decenio del siglo XXI. Es una dura realidad que también vive Colombia. Es una dura realidad que enfrenta el pa?s y, concretamente, Pereira ante la cual no podemos seguir dando la espalda o, simplemente, desentendi?ndonos de esta como si las familias que est?n en la calle no existieran, como si el hambre que manifiestan no existiera, como si el dolor reflejado en sus caras no existiera.

 

La mayor?a de colombianos nos sensibilizamos ante los detalles, el minuto a minuto y toda la informaci?n que proviene de la frontera colombo venezolana, los cientos de marchas de protesta que diariamente se realizan por las calles de Caracas y demás ciudades que -a un solo coraz?n- rechazan el r?gimen de Nicol?s Maduro, el r?gimen de la exclusi?n social, el r?gimen del hampa, la sangre y el terror. El mundo rechaza la dictadura que aplast? la democracia en Venezuela, en tanto los colombianos pareci?ramos rechazar la realidad de miles de familias hermanas cuya crisis nos toc? a la puerta. ?En qu? nos hemos convertido? ?En qu? estamos fallando? ?Qu? podemos hacer por nuestros hermanos venezolanos? ?Qu? podemos hacer por nosotros mismos para no perder la humanidad que se supone deber?a diferenciarnos?

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -